
Brian tiene 27 años, trabaja en la industria de la construcción y ha consumido cocaína durante diez años. Por miedo a las reacciones negativas de su distribuidor, no quiere aparecer reconocible en la imagen. “Fui consumidor diario de cocaína desde los dieciséis hasta los veintidós años”, dice Brian.
“Desde entonces me tomé un descanso y ahora, desde hace unos años, vuelvo a consumir cocaína esporádicamente. Una o dos veces al mes, dependiendo de lo que esté pasando. Un festival o cuando salgo, en un cumpleaños, en Año Nuevo…” Brian dice que se mete muy fácilmente en la cocaína. “Solo necesito un mensaje de texto para obtener cosas nuevas”, suena.


