La región de Moscú ha sido escenario de importantes disturbios eléctricos que han dejado a muchos de sus habitantes en la oscuridad. En la noche del 31 de octubre, múltiples cortes de energía se reportaron en la periferia de la capital rusa, justo en medio de un contexto de tensiones bélicas con Ucrania, donde drones fueron lanzados desde Kiev.
El Ministerio de Defensa de Rusia comunicó que, entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, se lograron interceptar al menos 98 drones, siendo 11 de ellos sobrevolando la región de Moscú y 6 dirigidos directamente hacia la capital. Este tipo de ataques subraya la creciente utilización de tecnología de drones en el conflicto actual.
Major power disruptions are being reported in Zhukovskiy and throughout several other suburbs to the south of the Russian capital of Moscow, following a large-scale attack tonight by hundreds of drones launched from Ukraine against military sites and energy infrastructure across… pic.twitter.com/iHCdZqeMbe
— OSINTdefender (@sentdefender) October 31, 2025
A pesar de que las autoridades rusas no han vinculado oficialmente los cortes de energía con los ataques, las autoridades locales han mencionado que estos son atribuibles a “paradas automáticas de los equipos”. Esta declaración contrasta con la perspectiva del Kyiv Independent, que indica que los incidentes tienen conexión directa con los drones ucranianos.
Durante la misma noche, el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianine, no proporcionó información sobre los cortes eléctricos, pero sí compartió en tiempo real las actualizaciones sobre la interceptación de los drones a través de Telegram. Esta omisión ha generado especulaciones sobre la censura informativa en torno a los efectos que el conflicto está teniendo en la población civil.
Por su parte, la Dirección General de Inteligencia de Ucrania informó que uno de los objetivos de las operaciones era un oleoducto en Ramensky, ubicado al sureste de Moscú. Según sus declaraciones, dicho oleoducto fue “puesto fuera de servicio”. En un año de conflicto, se han contabilizado cerca de 160 ataques exitosos contra instalaciones rusas de extracción y refinamiento de petróleo, según el general Vassyl Maliouk.
«Si quieren imponernos apagones, también los haremos»
Kirill Budanov, director del HUR, comentó que los ataques ucranianos están provocando más daños a la Federación Rusa que las sanciones impuestas a nivel internacional. “En realidad, nuestras ofensivas tienen un impacto más significativo que todas las medidas económicas tomadas hasta ahora”, subrayó. Esto refleja un cambio en la estrategia de Kiev, que ahora busca llevar la ofensiva más allá de sus fronteras, directamente hacia el territorio ruso.
Desde el inicio del conflicto en febrero de 2022, las infraestructuras energéticas de Ucrania han sido objeto de ataques frecuentes por parte de las fuerzas rusas. Sin embargo, en los últimos meses, Ucrania ha ampliado su capacidad para atacar en profundidad dentro del territorio ruso. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, ha dejado claro que la respuesta a los ataques rusos se dará en la misma moneda, afirmando que “si quieren imponernos apagones, también los haremos”.
Zelensky también enfatizó que el costo de esta guerra debe ser percibido por Rusia, aunque subrayó que “no se matará a civiles”. Esta postura de Ucrania resalta la complejidad ética y estratégica del conflicto, donde los ataques a instalaciones de energía son parte de una táctica que busca ejercer presión sobre el enemigo sin afectar a la población civil.
La escalada de ataques por parte de ambos bandos refleja la profundización del conflicto. La tensión entre Ucrania y Rusia no muestra señales de disminución, y cada incidente tensa aún más la situación en Europa del Este. Las acciones de los dos países van más allá de la retórica y evidencian una realidad en la que la guerra tiene repercusiones no solo en el campo de batalla, sino también en la vida cotidiana de las personas. La incapacidad de los gobiernos para encontrar puntos de entendimiento ha llevado a un conflicto de desgaste que promete prolongarse en el tiempo.
