
La historia de Dominique Marqué: una vida llena de esencia
En un día especial, La Dépêche ha entrevistado a Dominique Marqué, la residente más anciana de la Ehpad des Cordeliers, situada en Beaumont-de-Lomagne, Tarn-et-Garonne. A sus casi 106 años, Dominique sigue sorprendiendo a su familia y al personal de la residencia con su notable vivacidad mental.
Un manjar en el menú de Año Nuevo
En la residencia, la celebración del Año Nuevo no solo se limitó a los buenos deseos. El menú del 1 de enero de 2026 fue un festín digno de reyes: “foie gras sobre pan de jengibre, fricassée de chapon con morillas, y un flan de butternut con castañas”. Sin embargo, Dominique tenía su propia preferencia: ¿uva? Sus recuerdos de infancia afloran con cada bocado.
Raíces y longevidad
Nacida el 4 de noviembre de 1920 en Racconigi, en el Piémont italiano, Dominique emigró a Francia a la edad de tres años junto a su familia. La décima de once hermanos, ha visto a muchos de ellos partir, siendo la última en vida. La longevidad de Dominique es notable, convirtiéndola en la vice-doyena de Tarn-et-Garonne.
Una salud extraordinaria
“J’ai été opérée de l’appendicite à 24 ans, mais ce n’est pas une maladie ça !” (¡Me operaron de apendicitis a los 24, ¡pero eso no es una enfermedad!)
Dominique, con un capital de salud impresionante, ha enfrentado sus desafíos. Desde una hepatitis a los 17 años hasta un accidente cerebrovascular que afectó su movilidad, siempre lleva una sonrisa al recordar que lo más importante es mantenerse mentalmente activa.
Nuevas aventuras en la vida senior
A pesar de sus limitaciones, Dominique se adapta y disfruta de los pequeños placeres de la vida. Descubrió el scrabble después de cumplir 100 años y aún disfruta de los juegos de bingo organizados cada viernes en la residencia. Su humor brilla cuando se le escucha lamentarse que si no gana, podría haber optado por una siesta.
Recuerdos de una vida activa
Dominique recuerda con cariño sus días en la granja de Estagné, donde cultiva ajo, su verdadero amor. Venderlo en el mercado era parte de su vida diaria, igual que cuidar de los animales de la granja. “Vi a mi madre conducir el tractor; hay recuerdos que nunca olvidaré”, confiesa con nostalgia su hija Suzanne.
Reflexiones sobre el futuro y los deseos para la humanidad
En este inicio de año, Dominique comparte sus deseos sinceros para los habitantes de Tarn-et-Garonne: “Buena salud y dignidad en la vida”. Las heridas de la guerra aún resuenan en su memoria, sobre todo recordando cómo su hermano fue obligado a trabajar en Alemania.
La historia de Dominique Marqué es un testamento de resiliencia, gratitud y amor por la vida, ofreciendo una inspiración no solo para quienes la conocen sino para todos nosotros.




