
Primero sale su asistente con una caja blanca y luego el propio general Igor Kirillov (54). Un segundo después, un patinete eléctrico explota con gran estruendo. Unos segundos más tarde, dos cadáveres yacen en la nieve. La víctima: jefe de la división de armas químicas, biológicas y nucleares de Rusia. Los autores: el servicio secreto ucraniano. Nuestro periodista hace una reconstrucción del audaz asesinato militar. “Esto grita: ‘Sepan que los encontraremos y que no son inmunes’”.
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