
La **Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria** (Anses) ha revelado un nuevo informe sobre la **contaminación por PFAS** en Francia, sustancia química más conocida como los “contaminantes eternos”. Debido a la falta de información y la incertidumbre persistente, se proponen estrategias de **vigilancia** más adecuadas para abordar este problema serio.
Los **compuestos perfluoroalquilados** (PFAS) son una amplia familia de sustancias químicas utilizadas en una variedad de productos de uso diario debido a sus propiedades **impermeabilizantes**, **antiadherentes** y **resistentes a grasas**. Sin embargo, su principal preocupación radica en que se descomponen de manera extremadamente lenta en el medio ambiente y tienen la capacidad de acumularse en los organismos vivos, incluyendo el **cuerpo humano**.
A medida que aumenta la evidencia sobre su **toxicidad**, la vigilancia actual sobre estos compuestos es bastante limitada. Actualmente, solo cuatro PFAS están regulados en ciertos **alimentos** (como huevos, productos cárnicos y pescados) y otros veinte compuestos serán objeto de monitoreo en el **agua potable** a partir de 2026. Ante esta falta de control, la Anses ha puesto en marcha una revisión exhaustiva.
Compilación de datos
Para evaluar la situación de los **PFAS** en Francia, la Anses ha analizado casi **2 millones de datos** relacionados con 142 tipos diferentes de PFAS. Estas mediciones abarcan múltiples áreas, como **agua potable**, **alimentos**, **aire**, **suelos**, y también matrices biológicas humanas, como **sangre** y **orina**.
De este exhaustivo análisis se extrae una sensación ambivalente. Si bien los niveles medios de PFAS encontrados en la sangre de la población francesa están por debajo de los escasos límites establecidos y son comparables a los de otros países europeos, hay ciertas áreas que requieren mayor atención. Por ejemplo, en cuanto a las exposiciones profesionales, no se ha localizado información relevante en el ámbito francés.
Frente a la magnitud del problema, la Anses ha desarrollado un método innovador para clasificar los PFAS según su presencia en el medio ambiente y su **toxicidad**. Esta estrategia ha permitido identificar 105 PFAS adicionales que requieren atención.
Con base en estos hallazgos, la Anses sugiere implementar una estrategia de vigilancia centrada en tres ejes:
- Vigilancia continua: para las sustancias más preocupantes y recurrentes, que deben integrarse en los planes de vigilancia nacional;
- Vigilancia exploratoria: para los compuestos que actualmente son insuficientemente investigados;
- Vigilancia localizada: para las sustancias asociadas a contaminaciones locales comprobadas o sospechadas, ya sean antiguas o actuales.
La agencia hace hincapié en la **urgencia** de investigar otras posibles fuentes de contaminación, como los **materiales** en contacto con alimentos y agua, así como productos de consumo y **materiales de construcción**. Se recomienda en particular evaluar el potencial de liberación o emisión de **PFAS** a partir de estos productos y materiales.
Hacia un enfoque global de los contaminantes químicos
Aparte de los PFAS, la Anses enfatiza que otras sustancias **persistentes**, como las **dioxinas**, los **PCB** (bifenilos policlorados), los **HAP** (hidrocarburos aromáticos policíclicos) y diversos **metales pesados**, también requieren una vigilancia sanitaria adecuada. La agencia aboga por una **estrategia integral** en la supervisión de los contaminantes químicos, reconociendo que los riesgos para la salud pública son complejos y multifactoriales.
La situación actual relacionada con los PFAS en Francia refleja un desafío importante que no puede ser ignorado. La falta de medidas adecuadas de vigilancia y control puede tener repercusiones significativas para la salud pública y el medio ambiente. Implementar estrategias que aborden estos contaminantes es imperativo para garantizar un futuro más seguro y sostenible.





