
Tomará tiempo y recursos, pero aún queda todo por identificar. Pero la “reforma de pensiones que vendrá” comienza a tener los primeros rasgos somáticos. Las cuales, en espera del desarrollo del enfrentamiento entre el gobierno y los agentes sociales, aún en pañales, corresponden a las de un bono para anticipar la jubilación de las madres trabajadoras en 4 meses por cada hijo y una pensión mínima garantizada para jóvenes discontinua. Que si se hiciera hoy serían 600 euros. Precisamente estos, además de la flexibilización del endurecimiento de la opción de la mujer que introdujo la última ley de presupuestos, fueron los temas abordados en la primera ronda técnica del plan de pensiones. Ante la presión de los sindicatos, el ejecutivo ha mostrado aperturas cautelosas y disposición a evaluar el impacto financiero de las intervenciones en estos frentes.
Bono por hijo para madres trabajadoras
La llamada “cobertura de seguridad social” de mujeres y jóvenes estuvo en el centro de la primera reunión técnica entre el gobierno y los sindicatos sobre la reorganización del actual sistema de pensiones. CGIL, CISL y UIL relanzaron propuesta para garantizar a las madres trabajadoras un año de anticipo de pensión por cada hijo. El Gobierno no ha cerrado la puerta pero habría declarado su disposición a evaluar un posible anticipo limitado a cuatro meses por cada hijo, porque incluso en este caso el coste no sería despreciable: nada menos que 700 millones al año.
Eliminación de la obligación de 1,5 veces el subsidio social por “vejez contributiva”
Actualmente es posible acceder a la llamada pensión de vejez “contributiva”, aquella para la que se requieren 67 años y al menos 20 años de cotizaciones, sólo si el monto supera en 1,5 veces la asignación social. Este tratamiento se introdujo esencialmente para los trabajadores con aportes plenos, es decir, para aquellos que accedieron a su primer empleo después del 31 de diciembre de 1995. Pero el parámetro mínimo obligatorio en forma de 1,5 veces el subsidio social en realidad impide que los trabajadores con carreras discontinuas y, sobre todo, , trabajadoras para usar esta salida. De ahí la idea de eliminarlo, o reducirlo significativamente, sobre la que empujan los sindicatos y que no ve perjudicada al ejecutivo.
Integración mínima para jóvenes
El futuro de la jubilación de los jóvenes de hoy es incierto, por decir lo menos. La fragmentación de las trayectorias laborales no garantiza una adecuada cobertura de la seguridad social. Los sindicatos, reunidos con el gobierno, han vuelto a proponer la creación de una pensión garantizada. Lo que también podría tomar la forma de integración como mínimo: es decir, permitir que también a los jóvenes se les asegure, independientemente de las cotizaciones pagadas, un trato no inferior a un cierto umbral. Que hoy, tras los cambios introducidos por la última ley de presupuestos, se ha elevado a unos 600 euros mensuales. Esta hipótesis será evaluada cuidadosamente en las próximas semanas por el ejecutivo.
Redenciones de graduación facilitadas
Otra posible medida que ya se está barajando es la de reforzar las instalaciones previstas para la redención de graduación. No solo eso: entre las propuestas que hay sobre la mesa también está la de prever el rescate de años de estudios efectivos a partir de la mayoría de edad, con independencia de la consecución del título, o, en su defecto, otras formas selectivas de aportación figurativa.



