
Las **temperaturas extremas** no son aliadas del **diabetes**, y es crucial tener en cuenta cómo la **calor** puede afectar el equilibrio **glicémico**. A continuación, te ofrecemos algunos consejos prácticos para sobrellevar la ola de **calor** con mayor facilidad.
Cada año, la **Federación Española de Diabéticos** lanza alertas a los pacientes, instándolos a ser muy **vigilantes** en épocas de altísimas temperaturas. Recientemente, el país ha tenido que enfrentar un período de intenso sofoco, y las temperaturas extremas parecen no dar tregua. Un informe reciente indica que, de los 50 estados, muchos se encuentran en **alerta roja o naranja** por canícula, resaltando la **necesidad de tomar precauciones**.
Un círculo vicioso
¿Qué ocurre concretamente con el **cuerpo**? La intensa **calor**, especialmente si se asocia con la **actividad física**, puede provocar una **excesiva sudoración**. Esta condición puede llevar a una **deshidratación** significativa. Al haber menos líquido en la sangre, la concentración de **azúcar** se incrementa, lo que conlleva a un aumento en la **glicemia**. En respuesta, los **riñones** intentan eliminar el azúcar a través de micciones más frecuentes, que a su vez facilitan aún más la deshidratación. Según el Dr. Marwan Hamaty, endocrinólogo de la Cleveland Clinic, “Esto puede crear un círculo vicioso donde la deshidratación provoca más **micciones**, y como consecuencia, la **glicemia** se eleva aún más.”
Si además, la persona está bajo tratamiento con **insulina**, la situación puede volverse más complicada: “La deshidratación puede limitar la circulación sanguínea en la piel y afectar así la capacidad del cuerpo para absorber la insulina” explica el Dr. Hamaty. Además, el **diabetes** no controlado a largo plazo puede dañar los nervios, fenómeno conocido como **neuropatía diabética**. Esto puede afectar los nervios que controlan las glándulas sudoríparas, lo que podría comprometer la capacidad de sudar adecuadamente, aumentando el riesgo de un **golpe de calor**, una situación de emergencia médica.
Fluctuaciones glicémicas inesperadas
También debemos tener cuidado con las **variaciones inesperadas** en la glicemia al realizar ejercicio en condiciones climáticas extremas. Normalmente, la actividad física tiende a disminuir la glicemia porque los **músculos** utilizan la glucosa en sangre como fuente de energía. Sin embargo, en un entorno caluroso, el ejercicio puede inducir una **hiperglucemia** relacionada con la liberación de **cortisol**, la conocida hormona del estrés. Para evitar contratiempos, el Dr. Hamaty recomienda hacer un control de la glicemia antes de iniciar cualquier actividad física y ajustar la dosis de insulina según sean las circunstancias.
Con el calor, algunas personas pueden notar una disminución en el **apetito**, lo que podría llevar a una reducción en la ingesta de carbohidratos. “Para prevenir el riesgo de **hipoglucemia**, es importante mantener una dieta equilibrada, centrada en platos bajos en calorías y ricos en agua”, aconseja la Federación Española de Diabéticos.
Precauciones con el equipamiento y la medicación
No hay que olvidar que las altas temperaturas pueden afectar el **material** necesario para el control de la glicemia. “Dispositivos como los **medidores de glucosa**, las bandas de prueba e incluso los electrodos pueden presentar fallos si no son mantenidos o usados bajo las condiciones de temperatura adecuadas”, explica Ameli.fr.
En relación con la **insulina**, es fundamental conservarla en un lugar fresco durante períodos de calor intenso, ya que su eficacia podría verse comprometida. Para mitigar cualquier riesgo, la Cleveland Clinic ofrece varias recomendaciones:
- Hidratación constante: **beber abundante agua**;
- Transportar agua o bebidas bajas en calorías y ricas en **electrolitos**;
- Ajustar la insulina y siempre solicitar consejo médico;
- Realizar controles de glicemia frecuentemente;
- Prever **snacks saludables** y suministros para tratar episodios de hipoglucemia;
- Proteger los alimentos y el equipo de medición.
Es fundamental que las personas con diabetes sean conscientes de los riesgos asociados con las altas temperaturas y tomen medidas adecuadas para proteger su salud. La prevención y la gestión correcta en estas situaciones pueden hacer una gran diferencia en el manejo de la enfermedad.




