
¿Qué es el “monkey-barring”?
El término “monkey-barring” se refiere a una práctica en la que una persona se aferra a una relación mientras establece una conexión con otra persona, generalmente sin el conocimiento de su pareja actual. Este comportamiento puede ser visto como una forma de co-dependencia, donde el miedo a la soledad se convierte en el motor principal para no cerrar ciclos de forma adecuada. En esencia, se busca la seguridad emocional de tener a alguien más “en reserva” antes de dar el paso de terminar la relación actual.
Investigaciones en medios como New York Post y Vice indican que este fenómeno es más común de lo que podría parecer y suele estar impulsado por una falta de cierre emocional y una escasa disposición para enfrentar la soledad. Los expertos advierten que esta conducta, lejos de ser inofensiva, puede causar un daño emocional significativo a todas las partes involucradas.
Las raíces del “monkey-barring”
El “monkey-barring” a menudo proviene de una miedo profundo a la soledad. La necesidad de amor y compañía puede llevar a las personas a actuar de forma egoísta, buscando consuelo en nuevos romances sin considerar el impacto que esto puede tener en su pareja actual. Angelika Koch, experta en relaciones, explica que este comportamiento se basa en la co-dependencia. A diferencia de relaciones abiertas o poliamorosas, donde hay consentimiento y comunicación, el “monkey-barring” es un acto de traición, donde uno de los involucrados no es consciente de lo que realmente está ocurriendo.
Además, aquellos que participan en esta práctica generalmente evitan el trabajo emocional necesario para sanar de relaciones pasadas. En lugar de tomarse el tiempo para reflexionar sobre sus experiencias y crecer como individuos, optan por saltar de una relación a otra sin detenerse a evaluar sus propias necesidades y deseos.
El atractivo del “monkey-barring”
Lo que puede parecer atractivo del “monkey-barring” es la sensación de seguridad que puede ofrecer. Para muchos, la idea de estar solo es aterradora, y la búsqueda de un compañero potencial puede parecer la solución perfecta. Sin embargo, experimentar este tipo de dinámicas interpersonales impide un crecimiento genuino. “Saltar de un posible socio a otro no permite que uno se conozca a sí mismo realmente,” apunta Koch.
Incluso hace una década, en plataformas como Reddit, algunos usuarios compartían sus experiencias con esta conducta, describiéndola como una manera de “no soltar a un ser querido hasta tener otro listo”. Esta perspectiva revela una falta de crecimiento emocional y una incapacidad para forjar una identidad independiente de las relaciones románticas.
Cómo afecta el “monkey-barring”
Las consecuencias del “monkey-barring” no son triviales. Este comportamiento puede llevar a una serie de problemas emocionales, tanto para la persona que practica esta conducta como para sus parejas. Al no enfrentar la realidad de sus sentimientos y seguir adelante con las relaciones de forma furtiva, se crea un ciclo de desconfianza y dolor emocional.
La ausencia de comunicación honesta puede llevar a rupturas que se sienten más intensas, dejando a las personas atrapadas en un ciclo destructivo. La falta de tiempo para procesar emociones puede llevar a problemas de autoestima y a dificultades en futuras relaciones.
¿Cómo salir del ciclo del “monkey-barring”?
Para aquellos que se sienten atrapados en el ciclo de “monkey-barring”, el primer paso hacia la sanación es reconocer el patrón. Esto implica un acto de valentía para enfrentar la realidad de las propias emociones y la necesidad de cerrar capítulos. Existen varias estrategias que pueden ayudar a evitar caer nuevamente en esta trampa:
Autoevaluación: Dedicar tiempo a reflexionar sobre uno mismo, sus necesidades y deseos es crucial. Esto permitirá una mayor claridad sobre lo que uno realmente busca en una relación.
Establecimiento de límites: Antes de iniciar una nueva relación, es fundamental cerrar adecuadamente la anterior. Comunicar honestamente el estado de las cosas puede prevenir malentendidos y heridas innecesarias.
Buscar apoyo profesional: Hablar con un terapeuta o consejero puede ofrecer una perspectiva externa útil y herramientas para lidiar con el miedo a la soledad.
Desarrollar la independencia emocional: Fomentar hobbies, amistades y actividades que no giren en torno a las relaciones románticas puede ayudar a forjar una identidad más sólida.
Practicar la vulnerabilidad: Aprender a ser emocionalmente abierto y honesto, tanto con uno mismo como con los demás, es fundamental para evitar la tentación de sobreseguir con las relaciones.
La clave está en reconocer que cada final también puede ser un nuevo principio y que la soledad, aunque pueda asustar, puede ser una oportunidad para el crecimiento y la autoexploración.
