
Después de la agresión de Rusia contra Ucrania, la Unión Europea reaccionó fielmente a sus valores -con unidad, proporcionando asistencia militar- con enormes recursos financieros- y garantizando perspectivas de reconstrucción. Además -y más allá- de la necesaria solidaridad con Ucrania, al apoyarla evitamos el peligro de un conflicto con fronteras impredecibles. Este es el razonamiento que ha expuesto esta mañana el Presidente de la República, Sergio Mattarella, durante el panel sobre Ucrania en el marco de la reunión del grupo Arraiolos que se desarrolla en Oporto.
Si Kiev cae, habrá un conflicto general y devastador
Si Ucrania cayera – es la línea reiterada por Mattarella a sus colegas Jefes de Estado de la UE no operativos – asistiríamos a una deriva de agresión hacia otros países en la frontera con Rusia y esto – como ocurrió en el último siglo entre 1938 y 1939 – conduciría a un conflicto general y devastador.
Crear las condiciones para una paz justa y no efímera
Es motivo de tristeza, subrayó el Jefe de Estado, ver tantas vidas truncadas, tanta destrucción, enormes recursos financieros convertidos en armamentos, pero lo que estamos haciendo protege la paz mundial. Naturalmente, la esperanza es que se creen las condiciones lo antes posible para un proceso que conduzca a la paz en Ucrania: una paz justa y no efímera, según la línea del inquilino de Hill.



