
La bandera de Cantù e ícono del equipo nacional: “También tuve suerte: era delgada, atlética, pero al final hice que otros corrieran. Riva para mí como un hermano menor, como Meneghin nadie”
A su aparición era demasiado fuerte, fuera de escala. A finales de la década de 1960, ese niño con una velocidad supersónica e ingresos por rayos parecía una especie de milagro. Nunca he visto algo así en Italia. Y de hecho lo llamaron “estadounidense”. Desde esa extraordinaria precogedora, comenzó una carrera monumental. Y siempre en su pequeño, grande y mágico Cantù. Pierluigi Marzorati es uno de los dos “M” en el que se ha construido el gran salto de nuestro baloncesto. El otro es Dino Meneghin: “Dino era inmenso, un guerrero. El número 1 y el altruismo se destaca en su carrera”. Esta calidad también es la figura de Marzorati, que siempre ha vuelto a su tiempo y sentimientos de la comunidad. Volcánico, graduado en ingeniería mientras juega, la segunda carrera lo divierte tanto como el primero. Para Pierlo, o al ingeniero volador, usted elige, todo era el trabajo en equipo: “El deporte enseña que no siempre es todo como en Mulino Bianco”. Es sacrificio.

