
Una pelea en la calle, una mirada torcida al tranvía, un altercado en la escuela, y de repente hay un cuchillo. Lo que una vez fue una excepción parece ser cada vez más en Alemania: las armas apuñaladas están apareciendo en conflictos cotidianos. Las cifras son francamente inquietantes: todos los días hay un promedio de 79 ataques con cuchillos. La policía señala la alarma de sonido, los expertos en derecho penal advierten sobre una reacción en cadena violenta. ¿Qué está pasando en un país donde los jóvenes toman su cuchillo tan descuidadamente como su teléfono?
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