
La enfermera parecía desconocer los protocolos del hospital tanto durante el tratamiento de René como durante la audiencia. “Y por eso no sabíamos sobre qué valores hacer sonar la alarma”, afirma el consejo. “Una enfermera debe conocer los protocolos aplicables y actuar en consecuencia”.
Depender únicamente de opiniones clínicas es insuficiente
Además, la enfermera revisó periódicamente a René esa última noche, pero no comprobó el contenido de su estómago ni sus funciones vitales. El consejo lo considera culpable. ‘En este caso, ésta era precisamente una razón para vigilar más al paciente. Por tanto, el hecho de que la enfermera se haya basado únicamente en su punto de vista clínico es insuficiente.’
Además, la enfermera debería haber considerado el diagnóstico de delirio. Esta es una complicación grave de la sepsis (intoxicación de la sangre), que a menudo es causada por una infección (bacteriana). El consejo señala: ‘Había una paciente con inquietud que no podía explicar. El incumplimiento del protocolo llevó a que la enfermera no considerara una posible sepsis (intoxicación de la sangre) en su valoración.’
Poca o ninguna autorreflexión
La junta considera que la enfermera jubilada mostró poca o ninguna autorreflexión durante la audiencia hasta tal punto que es “culpable y reprensible” que una advertencia por sí sola no sea suficiente. Por tanto, es reprendida. A Jeroen le llama la atención que acusen a la enfermera de no seguir el protocolo de sepsis. Mientras que la denuncia por no haber investigado el envenenamiento de la sangre ha sido declarada infundada.
