La Psicología Detrás de los Estudiantes que Faltan a Clases
Cada aula tiene su propio grupo de estudiantes. Algunos apenas faltan, mientras que otros desaparecen en varias clases cada mes. Este hábito, conocido como “bunking”, a menudo se ve como un signo de irresponsabilidad. Sin embargo, la psicología ofrece una perspectiva más matizada sobre por qué algunos estudiantes eligen faltar.
Motivación: Más Allá de las Reglas
Una de las explicaciones más relevantes proviene de la Teoría de la Autodeterminación, creada por Edward Deci y Richard Ryan. Según esta teoría, la motivación de una persona se eleva cuando se satisfacen tres necesidades psicológicas básicas:
- Autonomía: Sentir que se tiene control sobre las decisiones.
- Competencia: Sentir que se tiene la capacidad para cumplir con las expectativas.
- Relación: Sentir una conexión con los demás.
Un estudiante que percibe que asistir a clases es una obligación sin comprender su valor puede perder motivación, mientras que aquellos que disfrutan aprendiendo y sienten que su esfuerzo es apreciado tienen más probabilidades de asistir regularmente.
Asistencia y Valor Percibido
La Teoría de Expectativa-Valor, desarrollada por Jacquelynne Eccles, aporta otro enfoque. La motivación de un estudiante depende de dos preguntas fundamentales:
- “¿Puedo tener éxito?”
- “¿Vale la pena hacer esto?”
Si un estudiante piensa que una clase no le ayudará en sus exámenes o en sus metas futuras, la asistencia puede parecer irrelevante. Por ejemplo, un estudiante de universidad que aprende mejor a través de libros de texto o grabaciones puede subestimar el valor de la participación en clase.
Sentimientos de Desconexión
Las investigaciones sobre la Pertenencia Escolar destacan que los estudiantes que se sienten aceptados y incluidos están más comprometidos con su aprendizaje. En contraste, aquellos que se sienten aislados o ignorados pierden motivación. Un estudiante de primer año que no logra hacer amigos puede dejar de asistir a clases simplemente porque el aula se siente incómoda emocionalmente.
Burnout Académico
El burnout académico es otra realidad para muchos estudiantes. Las cargas de trabajo pesadas, los exámenes constantes y la presión por lograr altos estándares pueden llevar a la fatiga emocional. En lugar de sentirse renovados después de faltar a una clase, estos estudiantes podrían comenzar a faltar con más frecuencia, ya que asistir se siente abrumador. Aquí, la ausencia es un indicativo de agotamiento emocional, no de pereza.
Hábito Automático de Faltas
Los psicólogos también estudian la formación de hábitos. Faltar a una clase ocasionalmente es normal. Sin embargo, si ausentarse se asocia con recompensas inmediatas, como descansar o disfrutar de tiempo libre, este comportamiento puede volverse habitual. Con el tiempo, decidir faltar requiere poca deliberación, y romper ese ciclo se vuelve más difícil.
Influencia de los Amigos
La Teoría del Aprendizaje Social, de Albert Bandura, explica que las personas a menudo aprenden comportamientos a través de la observación. Si amigos cercanos suelen faltar a clases sin consecuencias claras, puede que otros estudiantes adopten la misma conducta. Un estudiante que originalmente planeaba asistir puede cambiar de idea influido por amigos.
Faltar a Clases no Define la Inteligencia
Una creencia común es que los estudiantes que faltan a clases son menos inteligentes. La psicología no respalda esta idea. Algunos estudiantes muy capaces pueden faltar porque se sienten poco retados. Otros luchan con problemas como la ansiedad o responsabilidades personales que afectan su asistencia. Lo importante es entender las razones detrás del comportamiento en lugar de juzgarlo.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué algunos estudiantes faltan frecuentemente a clases?
Los psicólogos atribuyen la falta a causas como baja motivación, burnout académico, mala pertenencia escolar, influencia de pares y una percepción de falta de valor.
¿Faltar a clases significa que un estudiante es perezoso?
No. No hay evidencia científica que sugiera que todos los estudiantes que faltan sean perezosos. Factores personales, emocionales, académicos y ambientales juegan roles cruciales.
