
En realidad, la tradición en su pueblo dicta que sólo los hombres pueden convertirse en príncipes del carnaval, pero después de años de intentarlo, Monique Kerklaan (58) se convierte en princesa de la asociación del carnaval. Le ayuda a mantener la sonrisa después de la pérdida de su hijo pequeño y de un grave accidente de tráfico. “No tienes que ser tú mismo por un tiempo”.
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