
A pesar de cientos de consejos, datos interminables de bancos y una montaña de información telefónica, la policía aún no tiene una foto de cómo fueron las últimas horas del secuestrado Jeffrey (10) y Emma (8) de Beerta. Una primera chimenea mostró que el secuestrador, el padre Klaas Bijl (67) y los niños eran más propensos a ser asesinados por ahogamiento.
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