
El Gimnasio Durero de Núremberg quería castigar a los famosos rezagados y ausentistas con una medida draconiana: quien llegue repetidamente tarde a clase sin una buena excusa deberá pagar una multa de cinco euros. La norma está en vigor en la escuela desde mayo y ahora la dirección de la escuela está haciendo balance: los resultados son positivos.
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