
THOMAS SAMSON / AFP
L’appel a la mémoire histórica
El pasado 12 de julio, durante la primera jornada nacional de conmemoración de la inocencia de Alfred Dreyfus, Emmanuel Macron hizo un llamado significativo. El presidente francés propuso que se colocaran los nombres de los “Justos” en los lugares donde, durante la ocupación nazi, se protegió a los judíos de la “barbarie”.
Macron enfatizó que “es tiempo de que en cada casa, cada edificio y cada lugar donde fueron abrigados los judíos, se graben los nombres de aquellos que los salvaron”. Esta declaración busca no solo honrar la memoria de los que arriesgaron sus vidas, sino también promover la reconciliación y la justicia histórica.
Contexto de la conmemoración
Este evento conmemorativo se lleva a cabo 120 años después de que la Corte de Casación decidiera la absolución de Dreyfus, un oficial judío que fue falsamente condenado por traición en un ambiente de creciente antisemitismo en Francia. Así, el homenaje subraya no solo el pasado, sino también la relevancia de estas luchas en la actualidad.
Macron también advirtió sobre el resurgimiento del antisemitismo en Francia, señalando que los actos antisemitas han alcanzado niveles alarmantes en los últimos tres años. Su discurso fue una llamada a la acción para que la sociedad permanezca alerta ante estos peligros.
Macron y el legado de Dreyfus
El caso de Dreyfus, que se ha convertido en símbolo de injusticia y persecución, continúa resonando en la sociedad francesa. “El ‘dreyfusismo’ no es un recuerdo, es un estado de conciencia”, afirmó Macron, destacando que la lucha contra la discriminación y el odio debe ser continua.
Dreyfus fue condenado en un contexto profundamente antisemita, y su restitución fue el resultado de una intensa campaña de dignidad llevada a cabo por intelectuales y activistas. Este legado es crucial, advirtió Macron, para que las nuevas generaciones no olviden los errores del pasado.
Una estatua como símbolo de justicia
Durante la ceremonia, se inauguró también una estatua del capitán Dreyfus en la plaza frente a la Corte de Casación. Esta estatua representa no solo la lucha de Dreyfus, sino también una reivindicación del derecho a la justicia en todos los niveles de la sociedad.

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El cambio de la dirección de la plaza que llevaba el nombre de Maurice Barrès, un ferviente detractor de Dreyfus, a Lucie Dreyfus, esposa del capitán, muestra un paso hacia la reparación simbólica y un compromiso con la memoria del pasado.
Conclusión
La llamada de Macron a honrar la memoria de los Justos es vital para recordar no sólo las injusticias pasadas, sino también para reconocer el potencial para el cambio positivo en el futuro. También es un recordatorio de que la lucha contra la intolerancia nunca debe cesar. La historia de Dreyfus continúa resonando, instando a Francia y al mundo a estar vigilantes y a luchar contra el odio en todas sus formas.



