El Informe de Amnistía sobre la Copa Mundial 2026: Un Escenario de Represión
En un reciente informe titulado ‘Humanity Must Win: Defending rights, tackling repression at the 2026 FIFA World Cup’, Amnistía Internacional lanza una importante alerta sobre los riesgos de represión y violaciones de derechos humanos durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. Este evento, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, se ve enmarcado por un contexto social y político complejo, y Amnistía demanda responsabilidad a los gobiernos anfitriones y a FIFA para proteger los derechos humanos durante el torneo.
La Situación Actual en Estados Unidos
Steve Cockburn, responsable de justicia económica y social en Amnistía, señala que en 2025 el gobierno de EE. UU. ha deportado a más de 500,000 personas. Este número es significativamente mayor que la cantidad de espectadores que se espera en la final de la Copa Mundial en el MetLife Stadium. La actual política de inmigración ha generado un ambiente de tensión y miedo, lo que podría impactar negativamente a los aficionados que desean participar en las celebraciones del evento.
Agencias de Seguridad y su Rol
La agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), como parte de las medidas de seguridad para la Copa, ha declarado su compromiso en asegurar que los eventos sean seguros para todos los asistentes. Sin embargo, las preocupaciones sobre el uso excesivo de la fuerza y el perfilamiento racial son alarmantes. Cockburn expresó que ni FIFA ni las autoridades estadounidenses han garantizado la seguridad de los aficionados y comunidades locales frente a redadas indiscriminadas o detenciones ilegales.
Falta de Planes de Derechos Humanos
Hasta ahora, solo cuatro de las dieciséis ciudades anfitrionas han hecho públicos sus planes de derechos humanos, y ninguno de ellos aborda la protección contra el uso abusivo de la aplicación de la ley de inmigración. Esta omisión es preocupante, especialmente considerando que el torneo ha dejado de ser considerado de “riesgo medio”. Amnistía advierte que se necesita acción urgente para garantizar que los principios de este evento se alineen con la realidad que enfrentarán tanto los jugadores como los aficionados.
Vigilancia Intrusiva y Militarización
El informe también destaca la creciente militarización de las fuerzas policiales en EE. UU., lo que ha llevado a grupos como Football Supporters Europe (FSE) a expresar su preocupación. Los aficionados podrían enfrentar vigilancia intrusiva, con propuestas para que se revisen sus cuentas de redes sociales, lo que plantea serias dudas sobre la privacidad y libertad de expresión.
Consideraciones en México y Canadá
La situación no es menos preocupante en México, donde la violencia de los cárteles de drogas podría poner en riesgo a quienes deseen protestar durante el evento. El gobierno mexicano ha anunciado planes para desplegar cerca de 100,000 efectivos de seguridad para proteger a los asistentes, una medida que resalta el nivel de alerta ante posibles incidentes.
En Canadá, la creciente crisis de vivienda ha llevado a temores de que personas sin hogar sean desplazadas en un esfuerzo por “limpiar” las áreas alrededor de los eventos. Esto plantea un dilema moral y ético en un evento que debería celebrarse en un ambiente inclusivo y acogedor.
Conclusiones y Llamado a la Acción
El informe de Amnistía Internacional no solo es un llamado a la acción para los gobiernos y FIFA, sino también un recordatorio de que la protección de los derechos humanos debe ser una prioridad en cualquier evento internacional. Mientras se acercan las fechas de la Copa Mundial 2026, es imperativo que se establezcan garantías claras para la seguridad y el bienestar de todos los involucrados, asegurando que este torneo sea un verdadero espectáculo de unidad y celebración, y no un escenario de represión.


