
Fitch dejó la calificación soberana de Italia sin cambios en BBB, dos niveles por encima de la categoría “basura”. La perspectiva es estable.
El crecimiento italiano “superó nuestras expectativas en el primer trimestre de 2023” gracias a la relajación de la crisis del gas, la fuerte recuperación del turismo y el fortalecimiento de la demanda mundial. Así lo afirmaba Fitch, subrayando que a la luz de esta dinámica ha elevado sus estimaciones de crecimiento para Italia en 2023 hasta el +1,2% desde el +0,5% anterior. “En 2024 esperamos un crecimiento del 0,8%, menor al 1,3% esperado en marzo”, se lee en una nota de la agencia.
Fitch espera una caída de la deuda pública italiana, que en 2024 debería ascender al 142,3 % del PIB frente al 144,4 % en 2022. Sin embargo, la deuda se mantiene por encima de los niveles previos a la pandemia, cuando alcanzó el 134,1 % en 2019 %, y la media de países que tienen una calificación BBB.
El gobierno italiano disfruta de una “mayoría estable en el parlamento y un fuerte apoyo entre los votantes. A la luz de esto y de la oposición fragmentada, creemos que es posible que el gobierno dure todo el mandato”. Fitch lo vuelve a decir, subrayando que “la estabilidad política crea espacio para que el gobierno tenga una estrategia de mediano plazo”. De cualquier manera, advierte Fitch, la coalición podría enfrentar presiones para cumplir con las promesas de gasto hechas durante la campaña.




