En un escándalo que parece sacado de la cuaderno de chismes de Silicon Valley, Michelle Ritter, de 31 años, ha presentado una demanda explosiva contra Eric Schmidt, el ex CEO de Google, de 70 años, acusándolo de acoso, abuso y lo que ella define como “masculinidad tóxica”.
Estas afirmaciones surgen tras un **entrelazado** de cinco años—tanto romántico como empresarial—que terminó de manera abrupta. Ambos cofundaron la **startup** de inteligencia artificial Steel Perlot, un emprendimiento valorado en $100 millones que ahora se encuentra envuelto en controversias y desamor.
Ritter, quien vivió en la mansión de Schmidt en Bel Air, valorada en $150 millones, y percibía un salario anual de $1 millón, supuestamente quería que el magnate tecnológico se divorciara de su esposa, Wendy Schmidt, con quien ha estado casado durante **45 años**. Sin embargo, fuentes cercanas afirman que Schmidt se resistió a dejar su **fortuna de $32 mil millones** o su impecable imagen filantrópica junto a Wendy, quien reside en Nantucket y es una figura destacada en el circuito de la caridad.
La Jerarquía de Esposa y Novias de Eric Schmidt
Según un informe del New York Post, Schmidt ha mantenido durante mucho tiempo una “jerarquía de esposa y novias”. Mientras Wendy asiste a **cenas de estado** y elegantes galas, amantes como Ritter supuestamente eran reservadas para fiestas de los Oscar o reuniones privadas en el popular local de Nueva York, **Zero Bond**. En el mundo tecnológico, Ritter fue apodada la “**esposa tecnológica**”, mientras que Wendy llevaba el título de “**esposa de la filantropía**”.
El abogado de Ritter respondió a las **negaciones** del círculo de Schmidt, llamando a la campaña del magnate tecnológico una “**campaña de desprestigio**”. “Eric Schmidt controlaba el dinero, la compañía y la narrativa,” dijo el abogado. “Está furioso porque ella se marchó—y está tratando de reescribir la historia.”
Detrás de la aparente brillantez de la marca de **IA**, Steel Perlot resultó ser un desastre **financiero**, reportando $61 millones en pérdidas y menos de $200,000 en ingresos desde 2021. Ex-empleados han pintado un cuadro caótico del liderazgo de Ritter, afirmando que conducía reuniones en **bikinis** y se rodeaba de “**niños cripto**” que apenas salían de la universidad.
En un momento, Ritter buscó una **orden de restricción** contra Schmidt, que luego fue retirada, pero su demanda actual pinta un cuadro más oscuro—acusándolo de utilizar un “**sistema de vigilancia digital absoluto**” para rastrear cada uno de sus movimientos.
Schmidt, quien ha estado vinculado a una serie de **mujeres glamorosas**—incluyendo a la diseñadora Shoshanna Gruss, la socialité Ulla Parker y la ex patinadora olímpica Alexandra Duisberg—conoció a Ritter cuando ella era estudiante en **Columbia** en 2020. Ella es ocho años más joven que su difunta hija, Alison, quien falleció en 2017.
La pareja fue vista en público por última vez en el lanzamiento de una nave espacial de Richard Branson en 2021, donde compartieron espacio con figuras influyentes como Sam Altman de OpenAI y Henry Kissinger.
Con Ritter ahora excluida de los sistemas de Steel Perlot y posiblemente buscando trabajo, el verdadero enfrentamiento se trasladará a los tribunales. La próxima audiencia del caso está programada para el **4 de diciembre**—y Silicon Valley estará atento a cada giro de esta ruptura entre **millonarios**.
Este conflicto no solo resalta la **dinámica de poder** dentro de Silicon Valley, sino que también refleja el tema de las **relaciones tóxicas** en entornos donde se entrelazan el dinero, el poder y la innovación. La tecnología puede haber llevado a muchos a la cima, pero las complejidades de las relaciones humanas a menudo cuentan una historia muy diferente, esta vez con consecuencias legales.
Los debates sobre la ética y el comportamiento dentro del sector tecnológico cobrarán nueva vida con cada revelación que surja en el juicio. ¿Podremos ver un cambio en la cultura de Silicon Valley tras esta serie de revelaciones? Solo el tiempo lo dirá, pero las colisiones entre poder y vulnerabilidad siempre han sido el caldo de cultivo para las historias más impactantes.
