**Hervé Morin**, el presidente de la **Región Normandía**, ha manifestado de manera clara su oposición al **desarrollo acelerado del agrivoltaísmo**, una práctica que implica la instalación de extensas superficies de paneles solares en las tierras agrícolas para producir electricidad, mientras se mantienen cultivos y, en algunos casos, animales por debajo. Este enfoque ha generado intensos debates sobre **sostenibilidad**, **paisajes rurales** y la **soberanía agrícola** en la región.
En 2023, cuando se adoptó la **ley de energías renovables**, Morin se mostró reacio a aceptar imposiciones del Estado, argumentando que la instalación de paneles solares podría **desfigurar el paisaje** y afectar a monumentos clasificados en las cercanías. Su postura se enmarcó dentro de un intento por preservar la **identidad agrícola de Francia**. Además, recordó su oposición a las **subvenciones regionales a proyectos de biogás** en Normandía, enfatizando su deseo de evitar que los agricultores se conviertan en meros “energiculores”.
Para Morin, esta práctica representa un **obstáculo significativo** para la **sostenibilidad** y **transmisión de explotaciones agrícolas**, además de dificultar la **instalación de nuevos agricultores jóvenes**. Sostiene que los propietarios de tierras no cederán estas propiedades si se vuelven altamente rentables debido a los pagos por la instalación de paneles solares.
Esta visión no es solo de Morin; el presidente de la **Cámara de Agricultura Regional**, **Sébastien Windsor**, la comparte. Juntos, han decidido establecer una nueva **doctrina más restrictiva** para el desarrollo del agrivoltaísmo en Normandía. A partir de ahora, todos los nuevos proyectos deberán ser presentados ante las **Comisiones Departamentales de Preservación de Espacios Naturales, Agrícolas y Forestales (CDPENAF)** para recibir un **dictamen de conformidad**. Estos proyectos deberán cumplir ciertos criterios para evitar ser rechazados.
«Es necesario priorizar proyectos de tamaño razonable»
Un aspecto fundamental de esta nueva política es la limitación de la **superficie cubierta** por paneles solares en campos agrícolas. Morin propone que no se exceda el **25%** de un campo, mientras que a nivel nacional la ley permite hasta el **40%**. Además, la **producción eléctrica** se limitará a **5 megavatios por sitio** para evitar grandes instalaciones. Morin destacó: “Es esencial priorizar proyectos de tamaño razonable, que estén en consonancia con la realidad local, y que permitan fortalecer al máximo las explotaciones agrícolas, distribuyendo así el impacto de la solarización en toda Normandía”.
Se establece también que la actividad principal de la parcela debe seguir siendo la **producción agrícola** y que la instalación de paneles solares solo será permitida si es **reversible**. Esta serie de normas busca generar un equilibrio entre el desarrollo de energías renovables y la preservación de la **agricultura local**.
Morin es consciente de que los **energéticos** que presentan estos proyectos pueden no estar de acuerdo con estas nuevas restricciones, y podrían recurrir a la justicia si ven sus proyectos frustrados. Sin embargo, considera que es un riesgo que vale la pena correr, convencido de que la industria energética preferirá proyectos más pequeños que sean aprobados, en vez de enfrentar batallas legales por proyectos más grandes.
El agrivoltaísmo es un tema que suscita fuertes **divisiones de opinión**. Mientras algunos lo ven como una oportunidad para **sustentar la economía agrícola** y avanzar hacia un futuro más verde, otros sostienen que puede poner en peligro la **integridad de las tierras agrícolas** y el futuro de la agricultura en regiones como Normandía. Las decisiones que se tomen en los próximos años serán cruciales para equilibrar la **necesidad de energía** con la protección del **patrimonio agrícola**.
