
El exjugador de la Juve, uno de los más prometedores de su generación, enfermó en abril de 1994. Operado en julio, pasó 11 meses entre la esperanza y la resignación. Murió el 25 de abril de 1995.
Tenía solo veintitrés años y un apellido que contaba una historia que lamentablemente no era la suya. Falleció el 25 de abril de 1995, un martes. Leucemia. Había enfermado un año antes, en mayo de 1994. En julio se había sometido a una operación de trasplante de médula ósea: el 26 de julio -en su 23 cumpleaños- le habían infundido las células de su hermana Paola. Entonces había comenzado la convalecencia, once meses suspendidos entre el optimismo y la depresión, entre la esperanza de lograrlo y la resignación.
