
Luis Rubiales quiere seguir como presidente de la Federación Española de Fútbol RFEF. El conductor de 46 años, que el domingo se portó mal al besar en la boca a Jennifer Hermoso tras la victoria de España en la final del Mundial ante Inglaterra, lo afirmó este viernes durante una reunión de urgencia de la RFEF.
Varios medios españoles informaron el jueves por la noche que Rubiales anunciaría su marcha el viernes, pero el conductor no lo hizo. El presidente denunció en un largo discurso, entre otras cosas, que es víctima de una campaña mediática.
Tras ganar la final del Mundial, Rubiales abrazó por primera vez al atacante Hermoso durante la entrega de premios. Momentos después, rodeó la cabeza de la mediocampista con sus manos y le dio un completo beso en la boca. Se disculpó por esto el lunes.
Llama la atención que la federación española tolerara la acción de Rubiales en un comunicado. “Fue un gesto mutuo completamente espontáneo debido a la gran alegría por la victoria en el Mundial”, afirmó la asociación.
Hermoso habló de un “gesto natural de cariño y agradecimiento” en aquel comunicado. Pero en un comunicado difundido a través del sindicato de jugadores FUTPRO, la jugadora exigió un castigo para Rubiales. “Pedimos a la Federación Española de Fútbol que implemente los protocolos necesarios, que garantice los derechos de los jugadores y que tome medidas”.
El jueves se anunció que la FIFA había iniciado una investigación sobre la conducta de Rubiales. No está claro qué considerará exactamente la asociación mundial de fútbol. El presidente federal también se portó mal al hacer un gesto obsceno en las gradas justo después del pitido final de la final del Mundial.
Rubiales estuvo activo como presidente de la federación durante cinco años.
Rubiales es presidente de la asociación desde mayo de 2018. Su mandato está lleno de incidentes. Por ejemplo, rompió con el seleccionador nacional Julen Lopetegui a pocos días del Mundial de 2018 cuando trascendió que estaba negociando con el Real Madrid.
También causó revuelo su decisión de albergar la Supercopa de España en Arabia Saudí, al igual que unos mensajes filtrados de WhatsApp en los que calificaba a Sevilla, Villarreal y Valencia como los “peores clubes” de La Liga.

