
Disminución del consumo y aumento de los precios. Esta es la doble vía por la que discurrirá el otoño de las familias italianas. Así lo confirman las previsiones de Ref Ricerche que, en su último informe económico publicado el 5 de septiembre, ya empieza a notar los primeros cambios en la composición del gasto. La demanda de los artículos más pesados, a saber, alimentos y energía, está comenzando a desacelerarse. Un comportamiento protector “probablemente destinado a acentuarse en la parte final del año”, dado que las subidas en estos sectores empiezan a adquirir una dimensión preocupante.
Revisión de gastos en el carrito
Tras la recuperación de las compras registrada por Istat en la primera mitad del año, todavía impulsada por los efectos post Covid (ha vuelto la señal positiva para ropa, transporte y viajes), aparecen los primeros signos de contracción en el consumo de no duradero vienen mercancías. En la tendencia influye, como explica en su nota económica Ref Ricerche, la caída del gasto en alimentación provocada por la reanudación de las comidas fuera del hogar, pero también los fuertes incrementos de los usuarios domésticos, que están empujando a las familias a reducir el consumo energético para contener la costosa facturas.
La revisión del gasto de los hogares, por tanto, comienza con la cesta de la compra: el último seguimiento mensual del consumo realizado por Istat estima un crecimiento cíclico en julio (es decir, respecto a junio) de las ventas minoristas. Pero a nivel de tendencia -es decir respecto al mismo mes de 2021- solo crecen las ventas de bienes no alimentarios (+2,7% en valor y +1% en volumen), mientras que el gasto en alimentación registra un incremento más marcado en valor (+6,1%) y descenso de volumen (-3,6%).
Según una investigación reciente de Coldiretti, las familias están reduciendo la cantidad de comida en el carrito y aumentando el uso de las tiendas de descuento. El último informe de Coop también señala una caída del 38 % en la proporción de italianos que compran “productos orgánicos”; las propias marcas líderes parecen prescindibles respecto a 2019 (del 14,9% al 13,1% en 2022), mientras que las marcas de distribuidor (Mdd) continúan su avance alcanzando el 30% del mercado (+2% respecto a 2019).
Consumo de electricidad a la baja
Mientras tanto, también se empiezan a registrar los primeros efectos sobre la energía: el informe mensual del sistema eléctrico de agosto, publicado por Terna, certifica un descenso del 2,6% anual en el consumo de empresas y hogares. La energía eléctrica consumida fue de casi 26 mil GWh, muy caros, con un costo 4% superior al de julio y casi cinco veces (+375%) al de hace un año.




