
ARMAND GESQUIERE / Hans Lucas via AFP
El alcalde de Faches-Thumesnil Patrick Proisy, aquí en su oficina en 2025.
Un ataque impactante durante un meeting
La violencia asociada a la extrema derecha se intensifica en el marco de la actual campaña electoral. El último incidente tuvo lugar durante un meeting organizado por Patrick Proisy, alcalde y candidato a la reelección, en Faches-Thumesnil, una ciudad de 18,000 habitantes. Durante este evento, un grupo de aproximadamente quince hombres encapuchados interrumpió la reunión, portando pancartas con mensajes provocativos como “LFI fuera de nuestras alcaldías” y “Justicia para Quentin”. Además, lanzaron harina, falsas muestras de sangre y latas sobre los asistentes, quienes sumaban alrededor de un centenar.
Identificación de los agresores y reacciones
Según diversos testimonios, incluidos los del propio alcalde, los agresores son presuntamente miembros de Nouvelle Droite, un grupo de extrema derecha asociado con el teórico identitario Alain de Benoist. En redes sociales, Proisy denunció haber sido blanco de “una quincena de fascistas encapuchados”. A pesar de la agresión, el servicio de orden de su movimiento, La Francia Insumisa (LFI), actuó con “sangre fría ejemplar”, afirmando Proisy posteriormente.
La prefectura ha confirmado que la policía fue alertada y que se lograron arrestar a cuatro personas. Sin embargo, el parlamento de Lille no ha emitido comentarios al respecto hasta el momento.
Las implicaciones democráticas del ataque
Proisy, quien también fue víctima del lanzamiento de harina, subrayó la importancia de la municipalidad como un “campo básico de la democracia” y expresó la necesidad de “no dejarse intimidar en las ciudades”. Este incidente ha suscitado un fuerte apoyo entre las figuras de la izquierda. Jean-Luc Mélenchon, líder de LFI, mostró su “reconocimiento admirativo por los camaradas del servicio de orden insumiso” que resguardaron a los participantes.
Condenas unánimes y un llamado a la acción
Manuel Bompard, coordinador de LFI, resaltó que la condena a estas violencias debe ser “unánime”, enfatizando que “nuestra democracia debe liberarse de estos grupos peligrosos”. En la misma línea, el diputado Aurélien Le Coq, presente durante el ataque, pidió la disolución de Nouvelle Droite.
Otras voces de apoyo
Los ecos de apoyo no se limitaron a la LFI. Olivier Faure, secretario del Partido Socialista, expresó su “solidaridad con Patrick Proisy y todos los participantes de su reunión pública perturbada por neofascistas”. Lucie Castets, candidata de izquierda a la alcaldía de París, calificó la violencia de extrema derecha como “intolerable”. Raquel Garrido, exdiputada de LFI, añadió que “el peligro de los grupos de extrema derecha es muy real” y respaldó a los militantes agredidos.
En contraste, se ha observado un “silencio radio” por parte de los sectores de la macronie, la derecha y la extrema derecha, lo que coloca en relieve una falta de respuesta ante la creciente violencia extremista en el país.




