
Según Vansteenbrugge, se está haciendo todo lo posible para salvar el club, la infraestructura y el estadio. “Las adquisiciones tienen la ambición de convertirlo nuevamente en un gran club después de la mala gestión de la anterior junta directiva y volver al 1A”, dijo Vansteenbrugge.
La situación financiera del KV Oostende era preocupante desde hacía varios meses. El mes pasado, el Comité de Licencias de la Federación Belga de Fútbol (KBVB) incluso impuso al equipo de segunda división dos veces una deducción de puntos (nueve puntos en total) por pagos atrasados. Los jugadores y el personal tampoco recibieron salario durante un tiempo.
