
Donde cuanto mayor es el uso de efectivo, mayor es también la economía no observada: entre las regiones italianas, en primer lugar en Calabria y Campania. En el primero, la estimación de los no declarados alcanza un pico de alrededor del 21% de la economía, lo que corresponde a un valor de las transacciones en dinero que supera el 90% del total, en el segundo la economía no observada ronda el 20% con el uso de efectivo acercándose al 80% en valor. Los datos surgen de las elaboraciones del PBO sobre la muestra italiana del Estudio sobre el uso del efectivo por parte de los hogares del BCE y sobre los datos del “Informe sobre la economía no observada y sobre la evasión fiscal y de seguridad social” adjunto al Nadef 2019. Los gráficos demuestran que las regiones italianas donde el uso del efectivo está más extendido son precisamente aquellas en las que se estiman los niveles más altos de evasión del IVA.
Lombardía, FVG y Emilia Romagna más virtuosas
Contrariamente a Calabria y Campania se encuentran de hecho Lombardia (menos del 11 % de la economía no observada y un uso de efectivo en valor entre el 55 % y el 60 %), Friuli Venezia Giulia (ligeramente por encima del 11 % de la economía no observada y menos del 60 % utiliza de efectivo) y Emilia Romagna (alrededor del 12% y por debajo del 65%).
Legislación ondulada
En uno de los capítulos del documento detallado presentado a los Comités de Presupuesto de la Cámara y el Senado, la Oficina de Presupuesto del Parlamento revisa las disposiciones legislativas que, de manera no siempre inequívoca, han cambiado el umbral de efectivo. En los últimos años, sin embargo, se ha producido una tendencia a la baja que hoy la maniobra vuelve a invertir elevando el techo de las transacciones de 1.000 a 5.000 euros e introduciendo el límite de 60 euros por el que el comercio puede negarse a aceptar pagos con el TPV sin incurrir en sanciones
La eficacia del techo de caja en términos de antievasión
“Se modifican, por tanto, en un sentido menos restrictivo, los mecanismos que en general apoyan y prestan asistencia a las herramientas de lucha contra la evasión fiscal (pago fraccionado, facturación electrónica, envío electrónico de comprobantes) y el blanqueo de capitales”, destaca la Autoridad Contable Pública. Un techo de efectivo relativamente acotado, señala la Upb, “generalmente forma parte de una estrategia más amplia de lucha contra la evasión y el lavado de dinero, contribuyendo a una mayor efectividad en el control fiscal y el lavado de dinero de origen ilícito y, en consecuencia, a través de ello, a una mayor coordinación, en estos temas, con las demás autoridades europeas del sector”.
Estudios de apoyo
El documento de la Upb cita luego la literatura económica, “casi de acuerdo en sostener que el aumento de los pagos en efectivo podría conducir a un aumento de la evasión fiscal”. Un estudio de 2022 (Giammatteo y otros) muestra que el aumento del techo de caja lanzado con la maniobra de 2016 -de 1.000 a 3.000 euros- tuvo el efecto secundario de hacer crecer la economía sumergida. Al mismo tiempo, otro análisis de este año (Russo) concluye en cambio que la rebaja adoptada a finales de 2011 -de 5.000 a 1.000 euros- ha ayudado a reducir la evasión fiscal, especialmente en sectores donde la propensión a la evasión es mayor.



