
Destino joven por excelencia, o en todo caso para los amantes de la vida nocturna, Ibiza parece pertenecer a otro continente. Para muchos turistas que la eligen como destino, es una isla para vivir más desde el atardecer hasta el amanecer que al revés. Pero Eivissa, por decirlo en catalán, también se puede descubrir y disfrutar de una forma más convencional, yendo en busca de pequeñas calas alejadas de las masificaciones y ese alma hippy que básicamente guarda desde los lejanos años 70, cuando era el destino favorito de los niños de las flores. Y un vehículo de dos ruedas, del tipo que sea, es perfecto para salir de las zonas más transitadas y moverse por las calles principales y secundarias de la isla. Se puede hacer con una moto personal, embarcando desde los puertos españoles de Valencia, Denia o Barcelona, o alquilando una scooter en alguno de los numerosos centros, con un coste de unos 35 euros al dia. No es una ruta para mototuristas empedernidos, son un total de 180 kilómetros, que se pueden recorrer 12 meses al año, pero siempre y con rigor y sin prisas.
