La llegada de las clémentines a los Pyrénées-Orientales
Antecedentes de la producción de clémentines
En Francia, la clémentina es sinónimo de Córcega, que produce más de 40,000 toneladas anuales. Sin embargo, en los Pyrénées-Orientales, este cultivo ha comenzado a establecerse lentamente durante los últimos cinco a seis años, sustituyendo a los duraznos que fueron afectados por la plaga de sharka. Este virus, transportado por un insecto, ha generado estragos en los cultivos de durazno, obligando a los productores a diversificar su producción y a optar por el cultivo de clémentinas.
Diversificación agrícola por la crisis de la sharka
La sharka ha forzado a los agricultores a replantearse sus cultivos. Además de la clémentina, han optado por otros cultivos como nueces, almendras y granadas. Según Yannick Chevrier, director de Coop Latour, la única cooperativa completamente orgánica del departamento, la adaptación a esta nueva realidad es vital. Desde 2017, los productores han ido plantando nuevos vergers año tras año, alcanzando actualmente alrededor de quince hectáreas dedicadas a clémentinas.
Los desafíos del cultivo de clémentinas
Pese a este progreso, la producción todavía se encuentra en sus primeras etapas. Cédric Sanchez, un agricultor pionero en Ille-sur-Têt, destaca que los clémentineros deben tener paciencia, ya que el árbol toma tiempo en dar frutos significativos: las primeras cosechas relevantes suelen tardar alrededor de cinco años en aparecer.
Obstáculos climáticos: el viento y el frío
Uno de los mayores desafíos que enfrentan estos productores es el clima. De acuerdo a Chevrier, en los Pyrénées-Orientales no existen referencias técnicas y es necesario aprender todo desde cero: desde la poda hasta la correcta plantación de los árboles. El frío es un peligro constante; en enero del año anterior, se registraron temperaturas de hasta -7 grados Celsius. Esto plantea un riesgo significativo para los cultivos, aunque las variedades españolas de clémentinas ayudan a mitigar esta amenaza.
La tramontana, un viento que sopla casi cada tres días en la región, también representa un desafío para los clémentineros. Estos agricultores necesitan encontrar refugio detrás de setos para proteger sus cultivos.
Perspectivas futuras de la producción de clémentinas
Cada verger tiene como objetivo producir alrededor de quince toneladas de frutas en promedio. Ahora, con la llegada de las primeras cosechas, se espera que los Pyrénées-Orientales puedan llegar a producir entre 3,000 y 4,000 toneladas en el futuro. Aunque esto está lejos de los niveles de producción de Córcega, es un paso significativo para esta emergente industria.
La historia de las clémentinas en los Pyrénées-Orientales es un testimonio de la adaptabilidad y la resiliencia de sus cultivadores, que continúan buscando formas de superar los desafíos y abrazar nuevas oportunidades en el sector agrícola.

