
Los soenens, nacidos en Ingelmunster y que ahora viven en Gante, notaron que muchas personas están buscando una interpretación. “La gente está preocupada, ven que el mundo se inclina y quiere entender lo que está pasando”, dice. “Intento guiarlos en él”.
Para Soenens fue una experiencia especial estar de regreso en su región natal. “Las antiguas figuras vuelven a la vida. Quizás la mitad de ellas ya han muerto. Muchos lugares antiguos han desaparecido. Es la parábola de la vida: regresar y darse cuenta de que nada permanece y todo pasa”, dice.
