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Con el aumento de la temperatura, las mujeres están a la vanguardia para manejar el calor en el hogar, cuidar de los niños o mascotas, y realizar el resto de las tareas que generalmente les corresponden.
La carga mental durante la canícula
Las altas temperaturas generan un aumento significativo de la carga mental en las mujeres, quienes asumen la responsabilidad de tareas como cerrar persianas, abrir ventanas, orientar ventiladores y preparar comidas sin necesidad de horno. Esta situación se traduce en una logística diaria de gestión del calor.
La frase de Raphaëlle en Instagram resuena con fuerza: “La canícula no es solo calor. Es una lista de tareas invisible que se agrava con cada grado adicional”. Recogiendo esta idea, miles de mujeres han compartido su experiencia, resaltando la “carga mental de la canícula”.
Gestión férrea del calor en el hogar
Un estudio reciente reveló que el 71% de las mujeres en el trabajo sienten una carga mental significativa en su vida diaria. Las olas de calor acentúan estas desigualdades, ya que la situación no afecta a todos por igual. Cada hogar enfrenta desafíos únicos, variando entre quienes disfrutan de condiciones frescas y aquellos en ambientes calurosos.
La carga mental se manifiesta cuando las mujeres deben esforzarse significativamente para crear ambientes más frescos. “Soy yo quien se levanta a las 5 de la mañana para cerrar ventanas antes de que el sol entre”, señala Elsa, mientras comparte sus estrategias para sobrellevar el calor.
Repartición desigual de las tareas
Una alarmante verdad emerge: a medida que aumentan las temperaturas, la igualdad en la repartición de tareas se ve amenazada. Claire observa que habitualmente comparte las tareas de manera equitativa, sin embargo, la canícula pone de relieve un “negacionismo” de la situación por parte de su pareja. “Siento que es un problema que nos atañe a ambos, pero soy yo quien debe actuar”, comenta resignada.
Las mujeres como cuidadoras ante el calor
La canícula no solo incrementa la carga mental habitual, sino que también suma responsabilidades adicionales. Décadas de expectativas de cuidado recaen sobre las mujeres, quienes frecuentemente deben cuidar de niños, ancianos o mascotas.
Raphaëlle señala que la carga mental se multiplica durante la canícula: “Dediquémonos a preparar comidas sin cocinar, recoger bebidas frescas y cuidar de nuestros animales, mientras nos preocupamos por la salud de los más vulnerables”.
Un ejemplo claro es el de Mathilde, quien se siente agobiada por su papel en casa, mientras su pareja permanece ajena a la carga que soporta. “Siento que mi peor enemigo vive en casa y estoy casi lista para marcharme”, concluye, reflejando la tensión que puede surgir en la dinámica familiar.
Conclusión
La canícula no solo resalta las desigualdades sociales, sino que también profundiza la brecha de género en el reparto de responsabilidades del hogar. Al abordar el cuidado y la gestión del calor, es crucial reconocer y cuestionar las dinámicas de poder en nuestras casas, promoviendo una repartición más equitativa que permita aliviar la carga asumida mayoritariamente por las mujeres.



