
¿Qué es el lipedema?
Recientemente, Camille Cerf, ex-Miss Francia, reveló en su Instagram que padece lipedema, un trastorno que afecta a más de una de cada diez mujeres. Este padecimiento suele confundirse con la celulitis o el sobrepeso, pero se trata de una acumulación anormal, simétrica y bilateral de tejido graso que se concentra en las piernas, los muslos y las caderas. Curiosamente, los pies, las manos y el torso permanecen intactos, lo que da lugar al apodo popular de “piernas de poste”.
Causas del lipedema
Hormonas y genética
El lipedema afecta casi exclusivamente a mujeres. Aunque las causas exactas aún no están completamente esclarecidas, dos factores parecen ser fundamentales: las hormonas femeninas y la genética. Este trastorno suele aparecer durante la pubertad, puede empeorar con el embarazo y también durante la menopausia, lo que sugiere la influencia hormonal.
Según la Seguridad Social, estas hormonas son clave en la distribución, acumulación y multiplicación de las células adiposas. Este incremento de células “grasas” puede asfixiar los tejidos, generando sustancias inflamatorias que debilitan los pequeños vasos sanguíneos, lo que provoca la aparición de moretones.
Por otro lado, es común encontrar varios casos de lipedema en una misma familia, lo cual refuerza la idea de una predisposición hereditaria.
Síntomas que afectan la calidad de vida
Camille Cerf menciona que este trastorno ha sido una fuente de complejos en su vida diaria durante años. Además de su aspecto visual, los síntomas como la sensación de pesadez en las piernas, hipersensibilidad al tacto y fatiga afectan profundamente la calidad de vida.
El lipedema genera consecuencias físicas y psicológicas que se retroalimentan: el dolor articular y la desviación del eje de las piernas limitan la movilidad, lo que lleva a una menor actividad física y agrava el trastorno. La falta de sueño, provocada por el dolor nocturno, así como las infecciones cutáneas por el roce de los muslos, conforman un ciclo difícil de romper.
La carga psicológica es significativa; enfrentarse a críticas sobre el control de peso puede ser agotador, especialmente cuando la grasa no responde a dietas ni ejercicios.
Opciones de tratamiento
Una vez diagnosticado, que se basa en un examen clínico y la historia de la paciente, existen varias opciones que pueden ayudar a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida, aunque no hay una cura definitiva para el lipedema.
Actividad física adecuada
Iniciar una rutina de ejercicios apropiados es crucial. Actividades acuáticas como natación, aquagym y aquabike son beneficiosas porque reducen la presión en las articulaciones. Además, deportes como caminar, andar en bicicleta o bailar promueven el retorno venoso y linfático.
Tratamientos complementarios
Si bien los tratamientos no tienen un gran impacto estético y solo logran una reducción del volumen de entre el 5% y el 10%, pueden ser efectivos para disminuir el dolor y la sensación de pesadez. Algunas opciones incluyen:
- Compresión médica: Medias de compresión adaptadas (clase 2 o 3), fabricadas por un ortesista especializado, pueden aliviar el malestar.
- Drenaje linfático manual: Ayuda a reducir la inflamación y mejora la circulación.
- Apoyo psicológico: Recomendado para quienes sufren alteraciones psicológicas relacionadas con la alimentación.
Cirugía
La liposucción puede considerarse para casos severos que no responden a otras terapias, aunque esta intervención no está cubierta por la Seguridad Social debido a que se considera estética.
En resumen, aunque el lipedema es una afección desafiante que impacta tanto física como emocionalmente, existen estrategias que pueden ayudar a las afectadas a gestionar sus síntomas y mejorar su calidad de vida.




