Fue uno de los actores más versátiles e icónicos de Hollywood. Además de su larga carrera cinematográfica, que le valió dos premios en el Oscar, tenía un vínculo especial con los autos, en la pantalla grande como en la vida real. En sus películas, los autos no solo eran un medio de transporte, sino a menudo un elemento narrativo esencial. Las persecuciones en “El brazo violento de la ley” son inolvidables, donde guió a un Pontiac Lemans 1971, o el noir “objetivo en la noche”, en el que su Ford Mustang 1973 se convirtió en parte del carácter atormentado del protagonista
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