
Alemania planea limitar la exportación de productos químicos para la fabricación de semiconductores a China. Sin embargo, el país debe hacer malabarismos entre las preocupaciones sobre su seguridad nacional y…
Alemania planea limitar la exportación de productos químicos para la fabricación de semiconductores a China. Sin embargo, el país debe hacer malabares entre las preocupaciones sobre su seguridad nacional y sus importantes intereses económicos en el Reino Medio.
Como Estados Unidos, Holanda y Japón
Los semiconductores se han convertido en un tema político importante, con varios países invirtiendo miles de millones para aumentar su producción local. En ese contexto, Estados Unidos anunció el pasado mes de octubre fuertes restricciones a la exportación de equipos relacionados con esta tecnología a China, ante el temor de que participara, entre otras cosas, en el desarrollo de semiconductores destinados al ámbito militar.
El país también llegó a un acuerdo con los Países Bajos y Japón para restringir la entrega de equipos esenciales para el diseño de semiconductores avanzados. Los gobiernos holandés y japonés han anunciado pasos en esta dirección, evitando que gigantes como ASML o Nikon vendan equipos a China sin licencia. Decisiones que Pekín ha criticado duramente.
De acuerdo a Bloomberg, Alemania también planea frenar el desarrollo de semiconductores en China. El país está considerando una forma de limitar la exportación de productos químicos necesarios para fabricar semiconductores al Reino Medio. Esta disposición afectaría especialmente a Merck y BASF.
Un rompecabezas para Berlín
El canciller Olaf Sholz y el ministro de Economía, Robert Habeck, están en estrecho contacto con sus aliados europeos y Estados Unidos sobre el tema. Habeck preguntó así a los jefes de su departamento para encontrar formas de fortalecer la resiliencia económica de Alemania y reducir su dependencia de China.
Uno de los medios previstos, por ser rápidos y prácticos, para controlar la exportación de productos químicos es colocarlos en la lista nacional de artículos de doble uso. Esto garantizaría que estos productos no se utilicen con fines militares o en otras actividades ilegales.
Esto es un verdadero dolor de cabeza para el gobierno alemán, que saca lecciones de su gran dependencia del gas ruso. Al mismo tiempo, Sholz también busca mantener relaciones abiertas con Beijing. El canciller invitó al primer ministro chino, Li Qiang, a reunirse con él en Berlín el 20 de junio, en un intento por aliviar las tensiones entre Europa y China. Las relaciones entre las dos entidades se han deteriorado desde que Rusia invadió Ucrania.
Por su parte, el Reino Medio está invirtiendo fuertemente en su industria de semiconductores y tratando de construir una cadena de suministro completamente local. Sin embargo, esto debería tomar varios años y, mientras tanto, dependerá de tecnologías extranjeras para diseñarlos.
