
MAGALI COHEN / Hans Lucas via AFP
Sébastien Lecornu fotografiado en Matignon durante la ceremonia de traspaso de poder con François Bayrou el 9 de septiembre de 2025
POLÍTICA – Para contactar con el Parlamento, marque el (01), 45, 47, 40, 44.3. Este viernes 3 de octubre, **Sébastien Lecornu** hizo un anuncio matutino significativo antes de reunirse con las diversas fuerzas políticas en Matignon: renunció al uso del **artículo 49.3** de la Constitución, que permite a un gobierno comprometer su responsabilidad sobre un texto, eludiendo así un voto, pero exponiéndose a su vez a una moción de censura.
¿Una buena noticia para los partidos de la izquierda? No necesariamente. Después de un acuerdo tácito entre el **Frente Nacional** y la izquierda, algunos opositores ven este movimiento como una táctica de distracción. **Boris Vallaud**, presidente del grupo socialista en la Asamblea Nacional, fue rápido en advertir que existen otros mecanismos a disposición del **gobierno** para maniobrar y presionar a la Asamblea.
Efectivamente, aunque el **artículo 49.3** ha sido el más conocido y utilizado, la **Constitución** de 1958 ofrece diversas trampas, siendo el artículo 47 uno de los más significativos, especialmente en relación a las leyes de **finanzas**.
L’article 47, o el **tempus fugit** parlamentario
Este artículo impide la posibilidad de un “**shutdown**” presupuestario, como ocurre en **Estados Unidos**. El **artículo 47** de la Constitución puede resumirse en dos puntos: primero, si la **Asamblea** no ha votado el presupuesto en primera lectura en un plazo de 40 días, el gobierno puede pedir al **Senado** que intervenga, quien dispone de 15 días para decidir.
El segundo punto establece que si el Parlamento no llega a un acuerdo en 70 días respecto al presupuesto, el gobierno puede aprobar su presupuesto mediante **ordenanzas**. El 47.1 cubre situaciones similares para el presupuesto de la **seguridad social**. La preocupación de la oposición es que Lecornu permita que las discusiones presupuestarias se estanquen en la Asamblea, para luego retomar el control.
Limitar los **amendements**, la mano de hierro en un guante de terciopelo
Además, el **gobierno** cuenta con el **artículo 45**, que le permite imponerse ante disputas entre las dos cámaras. Si la **navette parlamentaria** (los idas y venidas entre la Asamblea y el Senado) impide la adopción de un texto tras dos lecturas, este se remite a una **comisión mixta paritaria** (CMP). Sin embargo, esto requiere la solicitud del Primer Ministro o un acuerdo entre los presidentes de ambas cámaras, que actualmente son **Yaël Braun-Pivet** y **Gérard Larcher**.
Lo relevante para Matignon es que ningún **amendement** es admisible en la CMP, a menos que el gobierno lo apruebe, lo que le otorga un gran control sobre el texto. También está en juego el artículo 44.3, conocido como **“voto bloqueado”**, que permite al gobierno solicitar un voto “sobre todo o parte del texto, reteniendo solo los amendements propuestos o aceptados por él”. Esto significa que un enmienda que reciba el apoyo unánime de la Asamblea puede ser eliminada sin más.
El filtro del **artículo 40**
En el contexto presupuestario, el **artículo 40** puede ser especialmente útil para el Ejecutivo. Este artículo establece que no se admiten enmiendas que resulten en una “**disminución de los recursos públicos o la creación o agravación de una carga pública**”. La interpretación recae en la **comisión de finanzas** de la Asamblea, y en caso de desacuerdo, en la presidenta de la Asamblea en sesión.
La actual presidenta, **Yaël Braun-Pivet**, no ha dudado en proteger el legado de **Emmanuel Macron**. En junio de 2023, cuando los diputados de LIOT presentaron una propuesta de ley para derogar la reforma de las pensiones, sugiriendo compensar las pérdidas mediante un aumento de impuestos sobre el tabaco, la declaró irreceivable. Esto generó un gran revuelo, dado que otros textos impulsados por el macronismo generaron nuevas cargas para el Estado que sí fueron admitidas.
Por lo tanto, los artículos discutidos aquí revelan la complejidad de las prácticas parlamentarias en Francia, así como las estrategias que el gobierno puede implementar para anticiparse a las críticas. La renuncia a utilizar el **artículo 49.3** podría ser una jugada astuta de Lecornu, que, no obstante, se enfrenta a múltiples herramientas legislativas que le permiten mantener un control firme sobre el proceso político.
El entorno político actual en Francia muestra que, mientras algunas promesas sobre el diálogo y la negociación se mantienen, la realidad legislativa podría ser muy diferente. La capacidad del gobierno para maniobrar y utilizar las herramientas a su disposición es de vital importancia en la actual crisis política y económica.



