
Patatas fritas, albóndigas, sándwiches preparados o un capuchino. Por el momento, ya no está disponible para los viajeros en el quiosco del cruce de transporte público de Gieten. El edificio está cerrado.
El quiosco es un lugar popular entre los viajeros que tienen que pasar algún tiempo esperando su conexión. Y también con los conductores de autobuses. El hecho de que las puertas permanezcan cerradas no se debe a una falta de afluencia de clientes.
“Esto se debe a la falta de personal”, aclara un portavoz de la provincia de Drente. La provincia es propietaria del quiosco de transporte público y se encarga del alquiler del edificio. Este verano, el actual operador decidió retirarse, afirmó el portavoz.
El futuro del quiosco en el intercambiador de transporte público de Gieten es incierto. “Lo consideraremos. Aunque la intención es que el quiosco vuelva a abrir a largo plazo”, informa la provincia.

