
JOSEP LAGO / AFP
Al Parc Güell en Barcelona, España, el 20 de junio de 2026.
Con temperaturas alcanzando los 40 grados, Francia enfrenta su segundo episodio de canícula del año. En este contexto, la adaptación al cambio climático se presenta como un tema central, donde el ejemplo de España es citado frecuentemente.
El estilo de vida español como referencia
Durante la reciente Fête de la musique, varios eventos se cancelaron debido a las altas temperaturas. Jean-Luc Mélenchon, candidato presidencial, instó a la población a “hacer como los andaluces” y ajustar sus horarios para evitar el calor. Señaló que si se ajustaran los eventos, habría menos exposición al sol.
El Ministro de Trabajo también subrayó la importancia de estudiar cómo se adaptan cultural y históricamente otros países, como España, a las temperaturas extremas.
¿Hacia horarios andaluces?
Jean-Pierre Farandou planteó que, si se proyecta que se mantendrán temperaturas elevadas, sería necesario “hacer como los andaluces”. En España, el horario laboral es notablemente diferente: la jornada comienza a las 9 a.m., con pausa al mediodía, y el trabajo se reanuda a las 4 p.m.
Esta estructura permite que las horas más calurosas del día coincidan con períodos de descanso para los trabajadores. Sin embargo, estos horarios desincronizados tienen sus raíces en un decreto de la década de 1940, durante la dictadura de Franco, lo que ha suscitado críticas y debates sobre su viabilidad actual.
Medidas prácticas en tiempos de calor extremo
Desde los años 2000, España implementa un plan de acción contra las altas temperaturas, que se activa automáticamente de mayo a septiembre según las previsiones meteorológicas. Este enfoque temprano contrasta con los tardíos inicios de Francia en esta área.
Además, España ha adoptado prácticas como la “jornada intensiva”, donde los comercios operan de 8 a 15 horas. Ciudades como Madrid han climatizado sus sistemas de metro y, en ciertos casos, establecido “refugios climáticos” en edificios públicos para que la población se resguarde del calor extremo.
Propuestas y desafíos en Francia
En plena campaña electoral, propuestas como el “congé climatique”, que otorga a los empleados un día de permiso pagado durante alertas meteorológicas, han sido discutidas. Aunque la iniciativa aún no ha sido ampliamente aceptada, muestra un pequeño paso hacia la adaptación.
En el sector cultural, se considera la posibilidad de adaptar horarios de museos y monumentos para evitar aglomeraciones en el calor. Aunque es un avance, queda mucho por hacer para que Francia alcance el nivel de preparación que muestra España ante el cambio climático.



