Énora Malagré y su crítica a Miss France: Un concurso desactualizado
Énora Malagré, una conocida cronista francesa, se ha levantado con fuerza en contra del famoso concurso de belleza Miss France. Aunque el evento, que se transmitió el 6 de diciembre, ha hecho algunos cambios desde 2022 —permitiendo concursantes en pareja, con hijos y personas trans— Malagré lo califica de “honteux” (vergonzoso). Para ella, el concurso no solo es un relicario de antiguas tradiciones, sino también un punto focal de la objetivación de las mujeres.
Un llamado a la eliminación del concurso
“Desde hace 20 años, he estado pidiendo la eliminación de este concurso agrícola para mujeres”, afirma Malagré, quien critica abiertamente la forma en que la sociedad evalúa a las mujeres. La cronista resalta que la evaluación basada en la apariencia es degradante y retrógrada. Su postura fuerza a cuestionar la relevancia y la moralidad de un evento que se basa en estándares de belleza rígidos y desactualizados.
Representación y diversidad
Malagré argumenta que las mujeres que participan en Miss France no representan a la sociedad francesa en su totalidad. Aunque algunos defensores del concurso, como la presentadora Estelle Denis, mencionan su “carácter federal”, Malagré responde con ironía: “Si ese es el caso, entonces podríamos pasar a juzgar el sauciflard, no a las mujeres”.
La crítica destaca cómo el concurso promueve un mensaje dañino y unidimensional: que el valor de una mujer se mide por su belleza relativa. “El mensaje que enviamos a las niñas es claro: ‘Vales si eres más bonita que tu vecina’. ¡No, basta ya! Ya no estamos en 1950”, enfatiza, marcando el descontento con la cultura de la apariencia.
La falta de igualdad de género en los concursos de belleza
Un punto relevante en la crítica de Malagré es la comparación con Mister France, un certamen que no ha tenido el mismo éxito. “¿Por qué? Porque no nos importa”, dice, reflejando cómo la sociedad no hipersexualiza ni pone en el mismo pedestal a los hombres en concursos similares. Esta comparación pone de manifiesto la doble moral que subyace en la percepción pública sobre la belleza y el valor de las mujeres en contraposición al de los hombres.
Conclusiones finales
La postura de Énora Malagré ante Miss France no solo es una crítica a un concurso en particular, sino un llamado a la reflexión sobre cómo la sociedad sigue midiendo el valor de las mujeres basándose en su apariencia. En un mundo que lucha por la igualdad, la objetivación y la hipersexualización de la mujer quedan obsoletas, y es hora de que los concursos de belleza se modernicen o, mejor aún, se eliminen.
Así, la declaración de Malagré resuena con un importante cambio cultural: las mujeres son mucho más que su apariencia, y la sociedad debe avanzar hacia un futuro en el que el valor personal y la diversidad sean los verdaderos protagonistas.


