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De plus en plus concurrencés par le web, los **clubes libertinos** son obligados a reinventarse constantemente para no desaparecer. En el **Tarn**, el **S Club** es el último superviviente. Este club, que acaba de celebrar su décimo aniversario, intenta adaptarse a las prácticas que continúan evolucionando.
“Cuando abrí, no me predecían más de 6 meses”. Detrás de su barra, **Philippe Notario** toca la madera que rodea el fregadero. El pasado 5 de julio, su establecimiento, el **S Club**, ahora único club libertino del departamento, celebró su décima vela. “Y estará aquí dentro de 10 años”, asegura el dueño.
Cuando el quinquenio abre su discoteca en 2015, otro establecimiento, el **Rouge et le Noir**, estaba ubicado a menos de 3 km. La competencia se acabó de manera definitiva a principios de este año con el cierre de este último. “Mucha gente nos hizo responsables del cierre, cuando en realidad éramos complementarios y diferentes”, suspira el gerente del **S Club**.
Ahora en monopolio en el Tarn, el lugar ha reorientado un poco sus actividades. “Antes éramos semilibertinos, ahora el S Club es exclusivamente para una clientela libertina”. Un cambio que no estuvo exento de consecuencias: “Tuvimos una baja del 30 al 40% en las ventas en el momento del cambio”, revela el gerente. Pero ahora “la tendencia se está invirtiendo y el club se está recuperando”. Además, se prevén trabajos de reestructuración en unos meses.
Una clientela de **cada vez más joven**
En una década, **Philippe Notario** también ha podido observar las **evoluciones** en la práctica libertina. “Ya no está de moda tener un amante. Muchos se han interesado y se sienten atraídos por el libertinaje para **pimentar** su vida sexual”.
Mientras que en los clubes, “los viejos libertinos ya no encuentran lo que buscan”, una clientela “que tiende a rejuvenecer” comienza a invertir las noches de **Lombers**. “Hay muchos curiosos, no de manera malsana sino más bien intrigados”. Y nuevas tendencias están surgiendo: “la bisexualidad está más presente y la práctica del **BDSM** está en aumento”.
Un nuevo público “con bastante **reticencia** y respeto por su primera experiencia”. Sin embargo, hay una dificultad cada vez más presente: “los hombres solos que confunden club libertino con casa de citas. Cada vez aceptamos menos, pero seguiremos siendo mixtos”.
“¡Hace falta otro lugar libertino!”
Siempre apoyado en su barra, **Philippe Notario** contempla los próximos 10 años. “A los 58 años, llegará el fin de mi carrera”, sonríe el gerente. Aunque aún le queda tiempo, mantiene una perspectiva **pesimista** sobre el futuro de su sector. “Seguimos la misma tendencia que las discotecas. Estamos siendo devorados por un lado por los **sitios de citas** y las redes sociales y, por el otro lado, por las fiestas privadas”. Su establecimiento tampoco se libra de las dificultades para reclutar personal que afectan a los sectores nocturnos.
Así que clama: “¡Es necesario que haya otro lugar libertino!”. Recientemente, un proyecto iniciado en el sur del departamento no llegó a buen puerto. “Es un ambiente atractivo, pero que tiene dificultades para ser **rentable**”. Sin embargo, a pesar del contexto, “el S Club debería perdurar, funciona bien”.
Con una década a sus espaldas, el S Club continúa enfrentando los desafíos del cambiante panorama de la vida nocturna, buscando nuevos enfoques para mantenerse relevante y atractivo en un entorno que evoluciona rápidamente. La adaptación a las nuevas tendencias y necesidades de sus clientes es clave para su sostenibilidad futura, asegurando que el libertinaje siga siendo una opción viable y emocionante para las generaciones venideras.




