
Imagínate: quieres disfrutar del aire fresco en tu balcón, pero un día hay… un enorme contenedor frente a él que te bloquea la vista. Desafortunadamente, esta es la realidad para Lucie (42) y sus compañeros residentes en la calle Jules Bouillonstraat en Ixelles. Los contenedores no sólo bloquean la luz, sino que también invaden por completo su privacidad. “Y todo esto durante al menos tres años”, suena desesperado.
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