
ANNE-CHRISTINE POUJOULAT / AFP
Wout van Aert, corredor belga del equipo Visma – Lease a Bike, celebra al cruzar la línea de meta del Paris-Roubaix en el Vélodrome André-Pétrieux el 12 de abril de 2026.
Wout van Aert ha logrado lo que muchos consideraban un sueño inalcanzable: conquistar el Paris-Roubaix. Este 12 de abril de 2026, el belga se impuso, en una emocionante carrera, a Tadej Pogacar, privando al esloveno del único Monumento que aún falta en su palmarés.
Un Sprint Decisivo en el Vélodrome
Van Aert, quien había tenido una racha de mala suerte en competencias anteriores, se escapó junto a Pogacar a más de 50 km de la llegada. La carrera se tornó emocionante tras la doble pinchadura de Mathieu van der Poel, el campeón defensor, quien terminó cuarto. Finalmente, Van Aert logró una victoriosa llegada al sprint en el Vélodrome André-Pétrieux, coronándose campeón con 13 segundos de ventaja sobre Jasper Stuyven y dando un golpe de gracia a los rencores pasados.
Revancha Personal
Este triunfo es especialmente significativo para Van Aert, quien había sido el eterno segundo en las ediciones anteriores, terminando segundo en 2023, tercero en 2024 y cuarto en 2025. A sus 31 años, la victoria no solo representa un logro en su carrera, sino también el cierre de un capítulo marcado por lesiones y desencantos.
Un Gran Descontento para Pogacar
Por su parte, Tadej Pogacar, quien ya había sido segundo el año anterior, vio esfumarse nuevamente su oportunidad de completar el Grand Chelem, ya que fue incapaz de conseguir este Monumento. La victoria de Van Aert ahonda en sus frustraciones, especialmente tras haber estado en la cima de la competición.
La Mala Suerte de Van der Poel
En otro rincón de la carrera, Mathieu van der Poel, previamente considerado un campeón potencial para esta edición, sufrió un durísimo revés. Con la presión de igualar los nombres históricos como Roger de Vlaeminck y Tom Boonen, sus problemas mecánicos lo relegaron a un lugar secundario, haciendo que su camino hacia la meta se llenara de obstáculos.
Un Éxito que Resuena en la Historia del Ciclismo
Esta victoria de Wout van Aert no solo lo establece como un competidor formidable en las clásicas, sino que también marca un resurgimiento emocional para él, quien, visiblemente emocionado tras cruzar la meta, refleja la perseverancia y la determinación que caracterizan a los verdaderos campeones del deporte.
Con este triunfo, Van Aert deja de ser considerado únicamente como un “eterno perdedor” y se convierte en parte de la historia de este icónico evento. Esperamos ansiosos las próximas competiciones, donde su nombre seguramente seguirá resonando en el pelotón profesional.



