
No faltan voluntarios en el refugio de emergencia de un centenar de refugiados en el polideportivo de Vledder. “Chapeau a todas las agencias, voluntarios y empresarios locales”, dice el alcalde Rikus Jager. “La gente no estaba preparada para eso, pero gracias a la capacidad de improvisación y mucha ayuda de la gente, las cosas van bien. El ambiente es tranquilo y amistoso.”
