
¿Qué pasó con los protagonistas de aquel Napoli 2-3 AC Milan, que lanzó a los rossoneri hacia el undécimo Scudetto de su historia en 1988? Averigüémoslo empezando por Claudio Garella, que defendió los polos de aquel Nápoles y que con sus memorables intervenciones -muchas veces al pie, especialidad de la casa- trató en vano de evitar la derrota. Gianni Agnelli dijo de él: “Es el mejor portero del mundo, sin las manos”. Tras retirarse, se lanzó con entusiasmo al fútbol amateur, donde fue entrenador y director técnico del Usd Barracuda, en la provincia de Turín.
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