
Thomas Amouroux
Laurent Lafitte, aquí en ‘La Cage aux folles’ d’Olivier Py en el Théâtre du Châtelet, París.
• ‘La Cage aux folles’ en el Théâtre du Châtelet, con Laurent Lafitte, ofrece una adaptación comprometida de la comedia de culto.
• La historia sigue a una pareja homosexual en Saint-Tropez enfrentándose a un personaje homofóbico.
• La obra combina humor y emoción, criticando la heteronormatividad y celebrando la diversidad.
« Abracadabra. El satén, el tafetán y la máscara. » Este viernes, 5 de diciembre, no nos dirigimos a Chez Michou, Madame Arthur, ni a ningún otro gran cabaret, sino al Théâtre du Châtelet en París, donde tuvo lugar la primera representación del evento teatral de este invierno: ‘La Cage aux folles’ de Olivier Py.
Cincuenta años después de la popular comedia que le valió a Michel Serrault su primer César, Laurent Lafitte ha tomado el relevo, asumiendo el papel de Albin, cuya intriga permanece notablemente similar. La historia se desarrolla en Saint-Tropez, donde Albin y Georges, una pareja homosexual, dirigen un vibrante club de travestis.
La Trama de ‘La Cage aux folles’
Albin brilla en el escenario con su nombre artístico, Zaza Napoli, mientras Georges es dueño del local. Todo marcha bien hasta que Jean-Michel, el hijo de Georges, les da una “terrible” noticia: se va a casar. Peor aún, su prometida es la hija de Édouard Dindon, un político homofóbico del Front autoritario de las familias francesas (FAFF).
¿Cómo lograr que el político acepte la unión de sus familias? Jean-Michel tiene un plan: ocultar la homosexualidad de su padre y despedir a Albin, quien lo ha criado como una madre. Sin embargo, su arrogancia tiene un límite.
« J’ai le droit d’être moi »
La adaptación en francés de esta comedia musical, que nació en Broadway en 1983, se aleja de las comedias del cine francés de 1978. Py aboga por la historia de amor entre los protagonistas y aborda el tema de la homoparentalidad, desafiando clichés y estereotipos.
Entre los brillantes decorados, la obra brinda un acceso inigualable al cabaret, donde la exuberancia convive con la tristeza y la ligereza con lo político. Zaza canta: « J’ai le droit d’être moi, une œuvre d’art, un être à part ». Su presencia en el escenario es arrolladora.
Crítica a la Normatividad Heterosexual
La obra se ríe de diversas ideologías como ‘La Manif pour tous’ y las terapias de conversión, así como de todos los códigos relativos a la virilidad. La figura del “hombre verdadero”, que debe sostener su biscote “a la Schwarzenegger”, queda en el centro de la sátira.
Laurent Lafitte, quien interpreta a Albin, comentó que este papel le ha movilizado profundamente en cuanto a su propia feminidad, un aspecto que nunca había explorado.
Conclusiones sobre ‘La Cage aux folles’
‘La Cage aux folles’ ha resuelto, con su narrativa, el eterno debate sobre la homofobia que aún persiste en la sociedad. Py nos recuerda que este espectáculo es un espacio para « reír, llorar y volver a reír hasta llorar de risa ». En tres palabras: ¡viva las locas!





