
Una **estudio** reciente, compartido por la revista “The Lancet”, afirma que **Francia** exhibe uno de los **tasa de incidencia** más altos de cáncer en el mundo. ¿Cómo explicar este fenómeno, cuando el país tiene también uno de los **tasa de mortalidad** más bajos?
En la lucha contra la **enfermedad del siglo XXI**, no es común ver a **Francia** ocupando el estatus de “mal alumno”. Este país, que anteriormente podía presumir de tener una de las tasas de mortalidad más bajas de **Europa**, ahora es señalado por un estudio impactante publicado en septiembre pasado por la revista científica The Lancet. Este trabajo científico sitúa a Francia entre los países del mundo con el mayor número de **casos de cáncer** declarados. De hecho, se ha registrado en el Hexágono uno de los **tasa de incidencia** (número de casos de cáncer reportados a la población) más altos en los últimos años, con 389,4 casos por cada 100,000 habitantes.
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Los observadores más agudos podrían argumentar que esto se debe a que **Francia** tiene una política de **detección** efectiva que produce tasas tan altas. ¡Error! En realidad, nuestro país se queda corto en este aspecto comparado con sus vecinos **europeos**. Según datos proporcionados por la **Organización Europea del Cáncer** en 2024, la tasa de participación en el **programa de detección del cáncer de mama** es del 46% en Francia, en comparación con el 54% en todo el continente. En el marco de la **campaña de detección del cáncer colorectal**, la participación es aún menor: en Francia, solo el 29% de las personas objetivo optan por la detección, frente al 44% en Europa.
La Francia navega a ciegas
Entonces, ¿cómo explicar estos números? **Primero** y ante todo, por un serio déficit de datos fiables a nivel nacional: **Francia** no tiene un **registro nacional** de cáncer. “La verdad es que Francia no conoce exactamente su situación”, comenta el **sindicato nacional de profesionales de enfermería** (SNPI CFE CGC). Una ley aprobada el 30 de junio de 2025 prevé la creación de un registro nacional centralizado bajo la autoridad del **Instituto Nacional del Cáncer** (INCa), pero el decreto de aplicación ha sido pospuesto debido a la **inestabilidad política**…
Sin embargo, hoy en día, como explican nuestros colegas de Le Monde, los datos sobre nuevos casos de cáncer solo se apoyan en una cuarta parte de la población francesa. ¿Y para los tres cuartos restantes? Se basan principalmente en **estimaciones**, usando metodologías que, por supuesto, varían entre países.
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Aparte de estas **diferencias** en las metodologías estadísticas, hay que reconocer que los casos de cáncer han aumentado en Francia en los últimos años. “Más rápido que en nuestros vecinos europeos”, indica el sindicato nacional de profesionales de enfermería. Esto se debe, entre otros factores, a **estilos de vida** (consumo de tabaco y alcohol) y a factores **ambientales** (exposición intensa a **pesticidas** en algunas regiones, contaminación…).
Sin embargo, es crucial relativizar estos puntos. Aunque el cáncer sigue siendo la **principal causa de mortalidad** en Francia (27%), las tasas de mortalidad asociadas a la enfermedad han disminuido en los últimos años. Datos proporcionados por la **Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OECD)** muestran efectivamente que la mortalidad relacionada con los cánceres ha disminuido un 17% en hombres y un 5% en mujeres entre 2011 y 2021.
Los alarmantes indicadores sobre la incidencia de cáncer en Francia no deben ser ignorados, pero es importante contextualizarlos con la eficacia en la atención médica que permite que muchas personas sobrevivan a esta enfermedad. Con un mejor análisis de datos y una inversión adecuada en la salud pública, se podrían implementar estrategias más efectivas para reducir tanto la incidencia como la mortalidad asociada al cáncer.





