
“A menudo venía al final de la tarde. Luego jugó por 2.000 o 3.000 euros. Tuvimos que poner ese dinero inmediatamente en la caja fuerte”. Son palabras de la dependienta de la tienda de la gasolinera por la que aparecía habitualmente Didier Reynders. Nuestros compañeros de ‘Le Soir’ consiguieron averiguar la ubicación exacta: es una Texaco a 650 metros de su puerta.
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