
Según Unizo, De Lijn nunca ha podido compensar la caída de pasajeros después del coronavirus y no parece que esto vaya a cambiar pronto. Esto se debe en parte a que la empresa de transporte público tiene que conformarse con presupuestos que ya no se adaptan al aumento de los costes, afirma la organización, que al mismo tiempo ve una falta de política de movilidad a nivel político.
“Las ambiciones de la política de movilidad no se traducen en el cambio modal deseado en el transporte de pasajeros. (…) El número de atascos nunca ha sido tan grande mientras los autobuses regulares están vacíos. Sin embargo, De Lijn, con sus tranvías y autobuses, puede desempeñar un papel muy importante a la hora de reducir los atascos y transportar a millones de viajeros de forma sostenible y segura. Es urgente revertir la situación actual, en la que hay que cancelar muchos viajes. (…) Y eso no funcionará con un flujo constante de mensajes sobre viajes cancelados, retrasos en el mantenimiento de vagones y vías y escasez de personal”, argumenta Unizo.
La organización también considera interesante la introducción de un impuesto general sobre los kilómetros inteligentes y quiere que la próxima vez se incluya en el acuerdo de coalición. “Entonces se suprimirán los impuestos anuales de circulación, al igual que el impuesto de matriculación. De este modo, quienes conducen mucho por nuestras carreteras pagan más que quienes casi nunca utilizan su coche”.



