
Tras la muerte de la japonesa Tomiko Itooka a finales de diciembre a la edad de 116 años, la monja brasileña Inah Canabarro es ahora la persona más anciana del mundo. Así lo informa LongeviQuest, una organización que realiza un seguimiento de los datos sobre las personas más ancianas del mundo. Su amor por el fútbol y su fe católica han mantenido a Inah viva durante 116 años.
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