Eddie Barclay es un nombre que resuena en la historia musical de Francia. Este célebre productor y empresario falleció hace veinte años, dejando un legado imborrable en la industria de la música. Su tumba se encuentra en el cementerio marin de Saint-Tropez, un lugar que él amaba y que está rodeado por la majestuosidad de la Grande Bleue. Este pintoresco pueblo, en el Midi francés, fue un punto de encuentro para muchos de sus amigos, entre los que se contaban grandes figuras como Johnny Hallyday, Eddy Mitchell, Charles Aznavour y Olivier de Kersauson.
Este verano, el pueblo se viste de gala con una exposición al aire libre dedicada al rey del disco vinilo. La muestra incluye una selección de más de cincuenta fotografías de Eddie, extraídas del archivo de Paris Match. Se pueden ver imágenes del productor en momentos familiares, disfrutando de la compañía de su famosa “banda”, y participando en sus célebres fiestas blancas. La alcaldía de Saint-Tropez ha tomado la iniciativa de instalar paneles gigantes en la plaza Blanqui, conocida por albergar la icónica gendarmería local, que ahora funciona como un museo. Además, en un hermoso square, se presentan fotos que revelan un lado más íntimo de Barclay, el apasionado del jazz que tanto contribuyó a la difusión de este género en Francia. La alcaldesa, Sylvie Siri, destacó la importancia de su figura al afirmar que “él encarnaba la creatividad, la estética y el arte de vivir que caracterizan a nuestra región”.
« Il y avait un monde fou autour d’eux et ça rigolait beaucoup »
La memoria y el impacto de Eddie Barclay aún se sienten en el aire de Saint-Tropez. El año pasado, las calles del pueblo fueron invadidas por imágenes de otra estrella icónica: Brigitte Bardot. Este año, sin embargo, la atención se centra en la vida de Barclay, cuyas aventuras abarcaron desde los años 50 hasta finales de su existencia. Michel, un habitante de la localidad, recuerda con nostalgia aquellos días: “Cuando era joven, apenas había alcanzado la mayoría de edad cuando veía a toda su banda jugar a la petanca en la plaza de Lices. Siempre había un gran grupo alrededor de ellos y la diversión era incesante”.
La casa de Eddie Barclay, donde tuvo lugar muchas de sus emblemáticas solemnidades, todavía se mantiene en pie. Cada día, turistas y visitantes hacen un alto en su camino para fotografiarla, buscando capturar un pedazo del Saint-Tropez ligero y desenfadado que prevaleció durante las décadas de 1980 y 1990. Este pequeño rincón del mundo sigue siendo un símbolo de la cultura y la historia francesa, celebrando la herencia de artistas que, como Barclay, han dejado una huella indeleble en la música y en el corazón de muchos.
La exposición al aire libre sobre Eddie Barclay no solo celebra su vida y su obra, sino que también invita a las nuevas generaciones a descubrir la riquísima tradición musical que perdura en Francia. A medida que los visitantes se sumergen en estas imágenes y relatos, queda claro que el espíritu de Barclay vive en la música, el arte y la vibrante cultura de Saint-Tropez, recordándonos la importancia de celebrar nuestras leyendas y mantener viva la chispa de la creatividad.
General

