
Mauricio Hoyos via Instagram
Mauricio Hoyos, un biólogo mexicano, fue mordido en la cara a finales de septiembre de 2025 por un tiburón de Galápagos.
Una Experiencia Impactante
Hace un poco más de un mes, Mauricio Hoyos, un biólogo marino de 48 años, fue atacado violentamente por un tiburón de Galápagos durante una misión de investigación al sur de Costa Rica. Este encuentro lo dejó con cicatrices importantes, pero curiosamente, no ha perdido su pasión por el buceo.
Cuerpo y Mente en la Profundidad
Según declara Hoyos, este incidente ocurrió cuando se encontraba a unos 40 metros de profundidad. Durante su misión, que incluía el marcado acústico de tiburones, decidió realizar una inmersión de corta duración tras ser advertido por turistas sobre la presencia de un gran tiburón.
“Iba a estar ahí solo cinco minutos,” relata Mauricio, en lo que parece una decisión audaz que cambiaría su vida.
El Encuentro Cercano
Hoyos describe cómo el tiburón, una hembra de más de tres metros de longitud, se acercó a él. “Pasó junto a mí y se dirigió hacia el fondo. Me posicioné para marcarla en la base de su aleta dorsal,” explica. Sin embargo, en un giro inesperado, el tiburón se volvió y lo miró fijamente, un momento que marcó el inicio de un ataque feroz.
La Reacción de Supervivencia
En cuestión de segundos, sintió la mandíbula del tiburón cerrándose alrededor de su cabeza. “Sentí la mandíbula inferior hundiéndose en mi mejilla y la superior en mi cráneo. Estuve, supongo, una segunda, no más, dentro de su boca, y luego simplemente la abrió,” comenta Hoyos mientras narra su experiencia aterradora.
Con el agua teñida de su sangre y su equipo de oxígeno destrozado, tuvo que intentar regresar a la superficie, una maniobra complicada bajo el estrés del momento. “Empecé a nadar hacia arriba, de forma coordinada, evitando movimientos erráticos que pudieran atraer al tiburón,” detalla.
Un Nuevo Comienzo
A pesar de las heridas profundas en su cara, las cuales no se infectaron, Mauricio Hoyos ha decidido enfrentar su miedo y regresar al lugar del ataque. “En enero, iré a la Isla del Coco y, por supuesto, regresaré a Roca Sucia, donde ocurrió el ataque,” asegura con un tono sereno.
Este enfoque hacia el miedo no es venganza, sino una búsqueda de comprensión. “La reacción del tiburón fue un comportamiento normal ante lo que percibía como una amenaza,” explica, respaldando su deseo de volver al mar.
Renovado Respeto por los Tiburones
Después de este encuentro cercano, Mauricio siente una profunda admiración por los tiburones, criaturas que ha estudiado durante más de 30 años. Este evento le ha brindado una razón renovada para continuar su trabajo, transformando su experiencia traumática en una oportunidad para educar y comprender mejor a estos fascinantes animales.
La valentía de Mauricio Hoyos no solo destaca la conexión entre humanos y animales, sino que también resalta la importancia de la conservación y el entendimiento de los ecosistemas marinos.



